Solar

por
AM

Encima de esos arreglos hermosos —mambo, jazz, rumba, cuanta cosa existe—, de esa música bien ejecutada, suena ese flow plano, aburrido, tedioso y falta de carisma de Edrey.

Edrey Riverí es, él solo, Ogguere, un grupo de rap al que no le fue bien en el rap por falta de fuerza en los 90, cuando los raperos daban discursos de filosofía sin zapatos y política con hambre. Ogguere vino a fusionar con mambo y a que le hicieran coros Robertón y Haydeé Milanés; Ogguere vino a contarnos cómo estaba el yogurt. Les fue bien en eso. Terminaron dos discos: Llena de amor el mambo (2008) y Solar (2013). Se esfumaron después. Ahora resulta que Edrey, en pleno 2019, se aparece con una reedición del Solar aquel.

En la presentación, en Beta Music, estudio donde fuera grabado, alaban la masterización (qué bien se escucha), alaban los featurings (Alain Daniel, David Torrens, Mayra Caridad Valdés y una larga, larga lista). Edrey sentado con risa nerviosa, con corbata y sombrero.

Dice Alejandro Zamora, archivero del rap, que este disco “constituye una crónica que sintetiza las penurias y estallidos positivos de una era” y que “esa dimensión forma parte del concepto evolutivo al cual nos tiene acostumbrados Ogguere”. Yo estoy oyendo canciones del tipo “no te quiero perder, mujer” y “esa cosita rica, nené, esa cosita loca/ mientras te beso la boca”. Y estoy haciendo todo lo posible por entender a Edrey, que rapea como si susurrara, tiene acento irlandés y una manera de partir las palabras para hacerlas caer en tiempo que, gracias al cielo, hace ya décadas fue superada en el rap; estoy haciendo tanto esfuerzo por entenderlo que hasta se me olvida lo rico que está tocando el bajista, o el efecto del piano.

Y pasa que cuando le entiendo un verso está hablando de “llenarte de besitos” y “tocarte como te gusta”, de que “en Matanzas/ la salud alcanza”.

Dice Zamora que es un disco de culto.

El tema más aburrido del disco, Mataron a Fredy, una arenga social, es el único donde Edrey canta solo (y eso que le hicieron un arreglo funk bien interesante). Hay otro, Voy a hablar (featuring Julito Padrón, David Suárez y Juan Carlos Marín) donde Edrey no abre la boca. Confirmo que este disco hubiera sido un instrumental magnífico. El tema que le da título al disco (Alexander Abreu en la trompeta) es estereotipo: santería, mulata, dominó, barbacoas, y algunas cosas más: “pan con perrito, pan con bizcocho”, “no me gusta el mar, me gusta la piscina/ así que oye, mira, vete pa’ tu esquina”.

En la presentación él está haciendo el cuento de cada uno de los temas. Dice que incluyó a Bola de Nieve porque, a su parecer, era rapero (el intro de Bola de Nieve es la mejor interpretación vocal del disco); que esta es la historia de cuando yo era niño pero después cuando fui a Canadá…; que invitó a Daymé Arocena porque le falló Osdalgia. Está tratando de ser tan gracioso como trata de serlo en las canciones; no le sale. Me levanto y me piro. Ese señor con corbata y sombrero no tiene nada que hacer en un solar.

 

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