La Reyna y la Real. Foto: Cortesía de las artistas.
La Reyna y la Real. Foto: Cortesía de las artistas.

Mírame / La Reyna y La Real

7 minutos / Gladys M. Quesada

21.09.2020 / Reseñas

El rap hecho en Cuba se ha visto en la disyuntiva de denunciar proactivamente su angustia social o simplemente convertirla en su estrategia de mercado. Muchos facilismos han llevado al ascenso y caída de prometedores raperos cubanos, de quienes solo queda una pose caricaturesca. 

Entre los tantos tópicos, el género ha privilegiado posturas políticas, historias de vida y el bluffing típico de las batallas. Otros temas, como la condición racial y el racismo, han sido con frecuencia desplazados por ser menos comerciales, más densos y para no despertar debates que apagó la condescendencia. Como una de esas aproximaciones que se quisieran más habituales está el trabajo del dúo Obsesión, que se ha acercado al fenómeno con obras como su tema Los pelos (2005), y el muy polémico video que lo acompañó. 

En este sentido de temáticas tratadas insuficientemente, el discurso de género ha corrido con peor suerte incluso. La industria del rap, tanto mundialmente como en su titilante representación en la Isla, solo admite mujeres en tanto sirvan de telón indulgente y sexual a su partenaire masculino. Lo mismo como creadoras, voces acompañantes o motivos líricos, son relegadas a un arquetipo de sujeto pasivo cuya relevancia depende del deseo que logren despertar.

Por eso sorprende un poco cuando, en una sociedad predominantemente machista y secularmente racista, ellas se alzan como mujeres negras. A pesar de elegir un género de poses y calcos, es el caso de La Reyna y La Real.

Si bien al inicio de su carrera ya su discurso tenía despuntes de originalidad, su lírica se perdía al tratar de insertarse en el circuito del rap con formas de ser, decir y hacer que venían permeadas por otros modelos. Mírame —su más reciente producción, lanzada bajo el sello Bis Music en todas las plataformas digitales el pasado 30 de abril— sobrepasa el ego violento de lo underground, el gesto vacío de la diva sensual, y no se limita a un esquema musical único. Es un disco imperativo, directo. No solo la mayoría de sus títulos apelan a una segunda persona, sino que provienen de un yo enunciativo que necesita reafirmarse. Este álbum es una declaración personal.

Portada del álbum Mírame, de La Reyna y la Real.

Portada del álbum Mírame, de La Reyna y la Real.

Con su irónica disposición como tema de apertura, Final resulta no solo un preludio del disco mismo sino también un manifiesto del dúo, su credencial de madurez. En sus rimas, La Reyna y La Real se saben dueñas de un estilo preciso, poseedoras de un mensaje, un destino y una voz. Todas sus perspectivas toman como punto focal su condición de mujeres, raperas y negras. La virtud mayor de Final y del disco mismo, además de su asunción de esquemas y prejuicios para romperlos, es elegir muy bien los enemigos que combaten. No por ser antirracista se focaliza el discurso en el sujeto blanco, sino en la sociedad y sus esquemas opresores.

Aunque bebe de ella, Mírame trata de subvertir la narrativa de rencor y victimización, el lastre de la cosificación de la mujer negra. La belleza patriarcal y represiva se desarticula en esta carta de amor a la negritud. Soy ellas condensa el activismo del álbum. Hay mucho en este tema de mismidad, sororidad y amor por encima de la competencia por la atención masculina y la aprobación social que imponen los patrones machistas. La colaboración de Eme Alfonso no solo hace explícita esta intención inclusiva como mujeres, sino como creadoras. Semejante intención tiene Mírame, pieza que resume el sentido reivindicador del fonograma. En el juego de las representaciones, lo que no se ve, no existe. La clara aspiración de este disco es mostrar opciones otras para las mujeres negras, fuera del destino social que engañosamente se les da. Las invita a abandonar la marginalidad a la que han estado confinadas y a mirar un futuro posible en el que para estar empoderadas no necesiten plegarse. Esta postura, evidentemente, tiene que venir de una epifanía personal que se traduce en creatividad. 

Este es un álbum reiterativo, pero no redundante, y en ese sentido son varios los tracks que muestran una lírica más acabada en función de su discurso y se hacen acompañar de líneas melódicas prolijas. Es el caso de Mírame, donde el rap se encuentra con el jazz, su madre nutricia; o Soy ellas, con guiños al house y Final, con la inclusión de Vocal Luna para los coros de fondo. No obstante, las rimas fáciles en algunos versos y el uso de lugares comunes (la asociación de lo negro con el tambor, “sol, tabaco, ron, la religión son parte de la religión”) deslucen un tanto este trabajo. Otras piezas, por su parte, parecen hijas de un análisis epidérmico y aislado del conjunto. 

Temas como Chao papito y Cómprate un freno beben de tendencias más populares y comerciales del género, en las que con más crudeza se cosifica y sexualiza la figura femenina. La Reyna y La Real toman fraseologismos típicos de la jerga popular —“Cómprate un freno, loco”; “Anda acelera´o y no entiendo/ la talla en la que se está metiendo”, “Bajando pa´ tu casa”— para reinventar su código. En Chao papito, track en el que juegan con los esquemas de la música urbana más popular, pero replanteados a su gusto y antojo, sucede igual: “deja la mentira y la infladera, nene” / “ya tú sabes papi, de media monarquía pa´ arriba”. En esta pieza se atreven, retan, juegan. Además, resulta muy interesante la desarticulación de esa costumbre —condescendiente y machista— de aniñar a las mujeres, subestimarlas. Lo cierto es que en estos diez temas persiste un afán de explorar la identidad en un sujeto femenino determinado tanto por su condición racial como creativa. En estos aparentes cambios de tono, esas identidades posibles se escinden y complementan.

Mírame es una anfisbena musical. Mucho influye en esta virtud su diversidad musical bajo una unidad de estilo. Su coherencia y dramaturgia responden al concepto trazado por Jorge Luis Lagarza, quien desde la producción supo muy bien complementar la lírica de sus autoras con las sonoridades del jazz, la quizomba, el funk, el rock y el house. Su calidad en la superposición sonora es también innegable. No en vano la masterización y mezcla pertenecen a Rolando Francisco García Martínez, Bosito, quien ya ha probado su sonido retro y fresco a la vez. Aplausos extras para la guitarra de Alberto Torres y el bajo de Rafael Aldama en Ya no siento nada.

La Reyna y La Real saben que abren las puertas a otras mujeres en la industria y se suman a un necesario movimiento contrahegemónico que, mejor tarde que nunca, ya avanza en la Isla. Mírame es el producto de esa inconformidad próspera que el dúo ha convertido en activismo. No creo que este vaya a ser su mejor trabajo, porque si algo preludia el álbum es el futuro creativo de sus autoras. Por ahora me conformo con decir que este disco es canto feliz que aúna la experiencia femenina negra en el panorama contemporáneo cubano. 

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Gladys M. Quesada

Licenciada en Filología Española, Locutora, Guionista. Máster en Ciencias de la Comunicación. Convencida de que existe vida fuera de la Tierra y de la vida. Crespa por convicción, Filóloga por vocación. Consumidora voraz de series y música. Eternamente, niña guajira.

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La reyna y La Real

21.09.2020

Escritos como estos nos estimulan para seguirnos preparando y pensando en un mejor hacer. Nos llena de impulsos para un nuevo reto, porque de eso se trata, de presentarse un objetivo y que se convierta en una conversación en la que muchas partes se alimenten de ella. Muy emocionadas sinceramente de leer esto. Por favor sigan haciéndolo.

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Robert Simon

21.09.2020

La reina y la real están llenas de talento conocerlas fue algo bello que siempre recordare y les deseo lo mejor del mundo en su carrera porque talento hay y de sobra 😘😘

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Marcel

21.09.2020

Es un exelente disco, en lo personal me encanta lo q son capaces de hacer estas exelentes artistas, no digo raperas pq ellas van más allá. Muchas bendiciones y q sigan trabajando de la manera q lo han estado haciendo.

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Bis Music

30.09.2020

Gracias por visibilizar de una manera profunda y matizada la obra de jóvenes músicos que, como la Reyna y la Real, necesitan compartir su música y ser comprendidas más allá de las apariencias y los estereotipos.


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