Larga vida al Havana World Music

por
PM

El Salón Rosado de La Tropical ardió durante tres tardes y sus noches en la sexta edición del Havana World Music, el festival que cada año reúne a bandas y artistas de todos los rincones del mundo en la capital de Cuba. El evento, que tuvo lugar los días 21, 22 y 23 de marzo, dejó claro que La Habana está preparada para bailarlo todo, y que tiene ganas de nutrirse de nuevas sonoridades y de ritmos diferentes.

En los días previos se sintió una energía extraña: el cambio de ubicación de última hora y las declaraciones de la organizadora, Eme Alfonso, de que esta iba a ser la última edición, bajaron un poco las revoluciones con las que suele arrancar un festival. Pero la Tropical funcionó, ––si bien faltaba el verde del Parque Metropolitano––, y nada más hubo que esperar al segundo día, en pleno ecuador del evento, para que una Eme radiante de satisfacción nos dijera que “si nos ponemos de acuerdo con las instituciones, no hay ningún problema con el 2020”.

¿Y quién no querría un Havana World Music 2020? Este año, un total de 108 artistas de 11 nacionalidades diferentes llegaron a Cuba para ofrecer su música en un intercambio cultural real, en el que tanto artistas como público tuvimos la oportunidad de conocer sin prejuicios lo que se compone, lo que se escucha y lo que se baila más allá de nuestras zonas de confort.

Jueves

Fueron los Muñequitos de Matanzas quienes hicieron entrar en calor a asiduos rumberos y a turistas curiosos; después una roda de capoeira condujo al público a ver al sexteto canadiense Barry Paquin Roberge ––melenas, tercipelos y bigotes––, cuyo funk-rock ochentero got everybody dancin’ mientras se hacía de noche.

El trío chipriota Monsieur Doumani nos regaló una sesión de folclore al son de una guitarra, un trombón y un tzouras, instrumento tradicional griego-turco de seis cuerdas que nos transportó por un ratito a las orillas del Mediterráneo. Y los Korean Men también hicieron gala de su música tradicional “de más de cien años de antigüedad, pero arreglada”, y fusionada con jazz.

Con todas esas propuestas sobre el escenario, uno se para a pensar en lo difícil que debe ser coordinar este evento. Miembros de la producción técnica reconocieron que el World Music es un festival bastante complejo de organizar, en parte por “la variedad de géneros que hay, y por la consiguiente infraestructura que esto requiere”. Además, en Cuba no siempre se encuentra todo lo necesario para garantizar, a nivel técnico, necesidades muy específicas de algunas bandas.

Con la luna llena, que más bien parecía un foco iluminando la Tropical, Cimafunk cerró la noche en uno de los mejores conciertos que he visto de la banda. La agrupación que tras ganar el concurso Primera Base en el World Music pasado vio su presentación cancelada, hoy es cabeza de cartel del evento, está de gira por Estados Unidos y prende escenarios y pistas a cada paso.

Concierto de Francisco el Hombre en el Festival Havana World Music 2019. Foto: Natalia Favre / Magazine AM:PM.
Concierto de Francisco el Hombre en el Festival Havana World Music 2019. Foto: Natalia Favre / Magazine AM:PM.

Viernes

Después de una clase abierta de afrobeat, el proyecto Women of the World subió al escenario, formado por la contrabajista francesa-colombiana Ëda, la pianista cubana Leyanis Valdés y su hermano el percusionista Jesse Valdés, quien sustituyó a la india Renu, que a última hora no pudo venir, algo que me hizo preguntarme si no había mujeres percusionistas capaces de hacer la suplencia.

Sin ánimo de desmerecer la interpretación de Jesse Valdés, y agradeciéndole que probablemente tuvo que “salvar” una situación límite, me costó un poco asimilar que un proyecto llamado Mujeres del Mundo, o la propia organización del World Music, no hayan hecho todo lo posible (y más) por poner a una percusionista en vez de un percusionista.

El espacio de que gozan los hombres en los escenarios, las artes y la vida pública en general es ya sobrado como para que un proyecto llamado Women of the World también tenga que tener presencia masculina. De ahí fuimos a ver a Eme, que brilló con luz propia ante un público agradecido. Kumar reventó el escenario con su energía afro “desde la religiosidad”. Con tremendo ashé y acompañado de los miembros de la agrupación camagüeyana Rumbatá, cantó a los orishas e hizo bailar a un público que se encontraba casi en un trance espiritual.

Tras él, el grupo Francisco el Hombre quien nos habló en portuñol del empoderamiento de la mujer y el rechazo a Bolsonaro, el presidente ultraconservador de Brasil, a quien “dedicaron” un tema mientras una parte del público coreaba “Lula libre”. La buena vibra insertada en el carácter político de esta banda fue, sin duda, uno de los highlights del festival. El final llegó con los estadounidenses Ozomatli, quienes con su fusión de jazz, funk y hip hop cerraron una segunda noche casi contra la voluntad del público que vivía una charanga interminable.

Sábado

El tercer día fluyó todo. Yissy & BANDANCHA llegaron “arrollando” con su comparsa mientras el público se iba juntando todavía a la luz del sol. Telmary arrancó fuerte con Los Revolucionarios y levantó el puño al grito de “somos el pueblo”. Ella y sus “reinas” (las coristas) lucían divinas, con labial de purpurina y su habitual dominio del escenario. Agradeció la existencia del World Music porque “festivales así hacen falta a esta Habana sana”.

Diego Guerrero nos brindó las enseñanzas del “maestro” El Cigala con unas bulerías métricamente muy complejas. El andaluz se mostró agradecido de poder compartir escenario con los cubanos Julito Padrón y Adel González, a quienes considera otros “maestros”. Y desde Montreal, la agrupación Nomadic Massive nos hizo bailar con un hip hop comprometido que ya habíamos conocido hace un año en este mismo festival.

Ya casi llegando al final de la última noche, con mucho reggae y gritos “por la paz y el amor”, Vox Sambou (Haití-Canadá) hizo un llamado a la unión que es capaz de generar la música: “we are all the same people, so raise your peace up and make some noise for Havana World Music”. Y en inmediato contraste, fueron Elito Revé y su Charangón quienes cerraron la noche a ritmo de pura salsa cubana, creando una verdadera plaza donde bailar casino hasta que el aire ya no alcanzaba y los pies ya no nos sostenían.

Larga vida al HWM

Si bien cada jornada del festival trae consigo un capítulo de reflexión, cuando ya el evento termina del todo, la resaca es más fuerte: procesar toda la información de tres días cargados de tantos inputs diferentes es un trabajo que requiere algo de silencio y quietud. Y ahí es donde uno se da cuenta que la sensación que se lleva es la de haber aprendido ritmos, mensajes y estéticas diferentes. De haberse expuesto a todo ello para pensar, para forzarse a pensar, y para tratar de entender. Es casi como viajar. Sí, el World Music es como un fugaz viaje por el mundo, y por Cuba, porque no se olvida de poner en valor lo cubano con una selección de artistas nacionales, reafirmando así una cultura y un orgullo por lo propio.

Hablamos con la organizadora, Eme Alfonso, quien defiende que traer músicas del mundo aquí es importante porque “estamos en una crisis musical muy fuerte” en la que “se están perdiendo los géneros tradicionales como la salsa, el son y el changüí”. Aunque le agradece al reguetón la “repercusión mundial que ha dado a la música latina”, opina que ahora mismo “está acaparando demasiado”. Por eso Eme entiende como “misión” que “la gente joven reciba la cultura de su país como si fuera algo fresco, y que a la vez pueda conocer lo que está pasando fuera de la Isla. Solo así, dice, “se educa a un público con criterio, que es lo que hemos ido logrando a lo largo de seis años”.

En cuanto a las “fricciones” con las instituciones, reconoce que para mantener un festival como este hay que “hacer un trabajo en conjunto”, y por eso se muestra dispuesta a “preguntarles qué podemos mejorar como festival: quiero sentarme a hablar con ellos; creo que nos lo merecemos”.

Con todas las ganas de que se realice el sueño de dar más y mejores años de vida al World Music, me atrevo a hacer un pequeño wish list para futuras ediciones.

  • Lo primero y prioritario: un protocolo contra agresiones. Vi y sufrí varias agresiones machistas (verbales y físicas), y me sentí totalmente desprotegida. Existen formas de combatir eso como organización: de la misma forma en que no se permite el uso de drogas, por ejemplo, o la entrada de vidrio, se podría establecer que no se tolera ninguna agresión discriminatoria (machista, homófoba, racista, etc.), y que haya puntos de referencia donde acudir en caso de sentirse agredida o agredido, y que a partir de ahí se siga un protocolo al respecto.
  • En segundo lugar, que exista la opción de adquirir vasos reutilizables, para reducir el consumo de plástico. Además, urgen más contenedores donde botar vasos, restos de comida, etc.
  • Sería genial que hubiera opciones sin carne en la oferta gastronómica.
  • Que el festival retome alguna de sus antiguas sedes (Parque Metropolitano o Echevarría), o que se traslade a un lugar abierto. Una de las características más atractivas del evento era su capacidad de convocar multitudes en espacios diseñados para el libre disfrute: sin paredes, sin pasillos o vallas internas. No deberían dejar escapar esa sensación de libertad.
Concierto de Korean Men en el Festival Havana World Music 2019. Foto: Natalia Favre / Magazine AM:PM.
Concierto de Cimafunk en el Festival Havana World Music 2019. Foto: Natalia Favre / Magazine AM:PM.
Festival Havana World Music 2019. Foto: Natalia Favre / Magazine AM:PM.
Concierto de Eme Alfonso en el Festival Havana World Music 2019. Foto: Jorge Luis Toledo / Magazine AM:PM.
Concierto de Kumar en el Festival Havana World Music 2019. Foto: Natalia Favre / Magazine AM:PM.
Festival Havana World Music 2019. Foto: Natalia Favre / Magazine AM:PM.
Concierto de Telmary en el Festival Havana World Music 2019. Foto; Natalia Favre / Magazine AM:PM.
Concierto de Nomadic Massive en el Festival Havana World Music 2019. Foto: Natalia Favre / Magazine AM:PM.
Festival Havana World Music 2019. Foto: Natalia Favre / Magazine AM:PM.
Concierto de Elito Revé y su Charangón en el Festival Havana World Music 2019. Foto: Jorge Luis Toledo / Magazine AM:PM.
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