Concierto de DJ Diplo y Major Lazer en la Tribuna Antiimperialista José Martí, 6 de marzo de 2016. Foto: Gabriela Gutiérrez / Cachivache Media.

La Tribuna musical de La Habana

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Cierto parque habanero, vecino del Malecón, tuvo en los años noventa un cartel muy singular que citaba rotundo a Fidel Castro: “Señores imperialistas, sepan que no les tenemos absolutamente ningún miedo”. El parque se llamaba 4 de julio y aunque el cartel no fue ni de cerca el más famoso de la propaganda revolucionaria en Cuba, es posible que sentara alguna suerte de premonición para aquel lugar. En la década siguiente, el propio Fidel Castro ordenaría construir allí la Tribuna Antiimperialista José Martí. Cuatro arcos de acero dispuestos de mayor a menor, un escenario de concreto y una estatua del Apóstol con un niño en brazos, apuntando hacia la Oficina de Intereses de los Estados Unidos, destacan en la estructura de lo que ha sido por casi dos décadas la plaza política más representativa de la llamada “Batalla de ideas”, y uno de los escenarios musicales más importantes de Cuba. 

Otro cartel, escrito ahora en la espalda de un artista, dice: “Recibimos flores y balas en un mismo corazón”. Es 23 de marzo de 2010, y en el parque devenido plaza política la agrupación puertorriqueña Calle 13 tocará por primera vez en La Habana frente a 200 mil personas. Es para muchos el mayor concierto que tendrá lugar en ese escenario y como todos los anteriores y los que están por venir, tendrá un indiscutible rasero político. 

Concierto de Calle 13 en la Tribuna Antiimperialista José Martí, el 23 de marzo de 2010. Foto: Kaloian.
Concierto de Calle 13 en la Tribuna Antiimperialista José Martí, el 23 de marzo de 2010. Foto: Kaloian.

Ochenta días fue el tiempo récord que utilizaron 1988 obreros, técnicos, arquitectos e ingenieros para dejar lista la Tribuna. El 3 de abril del 2000 Fidel la inauguraba oficialmente, y en lo adelante ocuparía un papel central en el reclamo del niño Elián González y en cuanto acto político se convocara en la capital. Otro suceso, la liberación de los Cinco, ubicó allí una festividad nacional y desde entonces se recuerda casualmente otro link a la música la muy comentada petición de “libertad para María” lanzada a viva voz por Robertico Carcassés. Las giras por los barrios de Silvio Rodríguez, las inauguraciones del verano y cientos de eventos musicales han pasado por allí. Por tres años consecutivos, el festival de rock latinoamericano Patria Grande tuvo su sede en ese escenario, y mostró bandas icónicas de la región como No te va a gustar (2014), Carajo (2015) y Ana Tijoux (2016). 

Con los años, aquella inicial encomienda política fue haciéndose más o menos destacable, de acuerdo con el momento que enfrentara el país, y aunque muchos músicos confirmen que, de hecho, todo concierto allí incluye por antonomasia un marcado interés de esa índole, es innegable que el movimiento musical en la Isla se vio muy favorecido con sus instalaciones. Descontando el multitudinario Concierto por la Paz en 2009 (en la Plaza de la Revolución), y el histórico espectáculo de The Rolling Stone en 2016 (en los terrenos de la Ciudad Deportiva), buena parte de los más llamativos conciertos internacionales que han ocurrido en Cuba durante los últimos quince años tuvieron lugar en la Tribuna Antiimperialista: Audioslave y Air Supply (2005), Manu Chao y Radio Bemba Sound System (2006), Sepultura (2008), Kool & The Gang (2009), el propio espectáculo de Calle 13 (2010), y los más recientes de Olga Tañón (2015) y DJ Diplo y Major Lazer (2016). Exceptuando géneros como el jazz o la música clásica, que cuentan con locaciones seguras y mucho más fáciles de predecir al momento de planear un concierto, otros géneros como el rock, el pop, el reguetón o el trap, no corren con tanta suerte si requieren de plazas musicales multitudinarias dentro de Cuba, de ahí que la Tribuna sea una buena opción

Sin embargo, los que pudieran ser aspectos únicos e idílicos a favor de la Tribuna en su versión musical, se convierten en sus peores enemigos. Primero, el mar, que no pocas veces ha golpeado casi de muerte a la instalación, provoca que los vientos atenten fatalmente contra el funcionamiento correcto del audio en vivo. Y segundo, la tecnología con la cual está equipada, que nunca se ha podido comportar a la altura de los conciertos. Según el ingeniero de sonido Maykel Bárzagas Remón, uno de los profesionales que más conoce los detalles técnicos de la Tribuna y ha puesto su experiencia en función de muchos espectáculos, “todos los momentos en la Tribuna son tensos. Todo se hace a base de mañas porque cuando no existen los recursos para trabajar al cien por ciento, tienen que aparecer las mañas”.    

Incluso cuando era únicamente un parquecito cerca del Malecón, el sitio acogió numerosos conciertos en los que primaba más bien la improvisación y en los cuales se movilizaba desde otros espacios la infraestructura necesaria. Luego de quedar inaugurada, la Tribuna no sólo fue dotada de tecnología de audio y luces, sino que fue concebida para recibir 10 mil 500 personas sentadas, 30 mil de pie y otras 100 mil utilizando los espacios abiertos que la circundan.

Pero esa tecnología no ha sido suficiente para una “sala de conciertos” que compite constantemente con la brisa del Malecón, y donde casi siempre el viento termina llevándose el sonido. Los vecinos de la zona no pocas veces han planteado quejas por la intensidad del audio en sus hogares, a causa del traslado de las ondas. En este sentido, Maykelito se refiere al concierto de Calle 13 como el show más difícil y el más exigente, uno de los que más personas y más energía convocó. “Para que haya presión sonora en el público se requiere un sistema muy bien ajustado, así como una potencia importante para poder competir con el aire fuerte y constante. Todo esto se complica el doble al no contar con un escenario adecuado”.

Concierto de Kool & The Gang en la Tribuna Antiimperialista José Martí, 20 de diciembre de 2009. Foto: Kaloian.
Concierto de Kool & The Gang en la Tribuna Antiimperialista José Martí, 20 de diciembre de 2009. Foto: Kaloian.

Basado en su experiencia, el sonidista compartió algunos de los detalles técnicos que podrían incluirse en una mejor Tribuna. En primer lugar, la urgencia de un escenario cerrado a ambos lados con lonas acústicas especiales para evitar el viento sobre los micrófonos, y cuya flexibilidad se ajuste a los cambios profesionales pensados para cada concierto. Sobre el delicado tema del sonido, sugiere invertir en repetidores a lo largo que no permitan abusar de la potencia del audio frontal y logren mayor alcance en la audiencia. 

Recientes rumores sobre una supuesta demolición del lugar acabaron siendo desmentidos cuando ya el asunto se había vuelto trending en las redes sociales. El desmantelamiento de la mítica Tribuna hubiera representado, quizás, el final de una de las líneas políticas de la Revolución, o incluso podría haber puesto en duda la eficacia de las concentraciones masivas tan comunes en la historia cubana. Pero desde el punto de vista cultural, el falso rumor destapó pasiones sobre lo que significaría su pérdida para el movimiento musical. Confirmado ya el hecho de encontrarse en medio de una reparación capital, habrá que esperar y desear  una plaza con mejores condiciones, y pensar que quizás a estas alturas la Tribuna Antiimperialista importa más como escenario musical, que como plaza política exclusiva. Aun cuando ni siquiera pueda parecerse al sitio ideal para un concierto.

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