Síntesis. Foto: Cortesía de la banda.

La importancia de llamarse Síntesis

por
AM

Sobre el año 1623, el espacio que hoy se conoce como Plaza de La Catedral era un desaguadero atestado de vacas, marineros y demás especímenes de igual calaña. Un sitio maloliente y mal visto, apodado por entonces La Ciénaga y que, más tarde, con la construcción del templo católico y las mansiones a su alrededor, se puso de moda: el espacio chic que los blancos esclavistas encumbrados de la ciudad necesitaban para sus fiestas y ceremonias.

Muchísimo tiempo e historia de por medio (el 14 de diciembre de 2016), Síntesis celebró allí sus cuarenta años en la música. Se dice rápido, pero es una vida persiguiendo la canción de autor, la fusión del rock (en lucumí, en español) con las raíces complejas de la poesía y la música afrocubana. Y claro, tenía que ser un concierto simbólico. No solo recordaban su debut (el mismo día y mes de 1976 en la misma plaza), sino que asumían que llamarse Síntesis y tocar en La Catedral significa, cuanto menos, que se agrieten aún más las piedras del templo, que su idea de traspasar los límites sobrevivió, o que hoy (entre otras cosas, pero en buena medida gracias a su música) nos parezcamos más a lo que somos.

Dirigido por Joseph Ros, el DVD Síntesis 4 Décadas que recoge el concierto intentó captar la densidad de tamaño momento desde la mayor claridad y limpieza narrativa posible. La fotografía es tan precisa como cálida, y la edición consigue mantener el ritmo durante una hora y 20 minutos de música. Lindísima esa presentación en la que la Plaza se va llenando de personas, y hermosos los primeros planos de rostros viejos y jóvenes que sienten la música desde el público. Pero lo mejor de todo (y lo digo en serio) es el sonido: se trata de una de las mejores grabaciones en vivo que he escuchado en Cuba en los últimos años.

Suenan, como deben sonar, 13 clásicos de distintas épocas como Asoyín, El hombre extraño y Aguanileó, que dejan ver a una banda pulida y en plena forma. Allí están los líderes de siempre, Carlos Alfonso y Ele Valdés, pero también un grupo de gente joven muy competente: el percusionista Octavio Rodríguez, el batería Hugo Cruz, la percusionista y cantante Yaimi Karel Lay (su voz fue una sorpresa aquí), el guitarrista Ernesto Blanco, la cantante y compositora Eme Alfonso y el pianista José Gavilondo (¡que alguien me diga, por dios, si su pinta como instrumentista y orquestador, su proyección escénica, no le hace recordar al Leo Brouwer de la época del Grupo de Experimentación Sonora!).

Otro destaque merecen los invitados al concierto, en su mayoría parte formal de la banda en algún momento de su trayectoria. Eso sí, eché en falta la presencia mística de Esteban Puebla y X Alfonso (quizás porque con ellos a bordo comencé a escuchar a Síntesis por los años noventa). Pero es que el resto no tiene desperdicio: desde Silvio Rodríguez hasta Amaury Pérez, desde Ernán López-Nussa hasta José María Vitier, pasando por Niurka González, Pablo Menéndez, José Bustillo, Denis Peralta, Fernando Calveiro y Fidel García.

Mi momento favorito del concierto es cuando este último (“Fide”, como le llaman desde el público) sube a interpretar Alguien llama, una canción maravillosa de Donato Poveda que tiene un no sé qué que remite de inmediato esa candidez perdida de los años ochenta.

DVD Síntesis 4 Décadas. Diseño: Nelson Ponce
DVD Síntesis 4 Décadas. Diseño: Nelson Ponce

Colaboran además bailarinas espectaculares del Conjunto Folclórico Nacional, Yanexy Cruz, Yulién Fernández y Dariana García, que entran a bailar (y son sin duda) Oyá, Ochún y Yemayá.

Pero esta maravilla de DVD tiene también una nota baja. Tengo la impresión de que se le podía haber sacado más provecho a un mostro del diseño gráfico como Nelson Ponce. Es sólo mi opinión, pero Síntesis 4 Décadas merecía más, más en el diseño de cubierta y más en los interiores del soporte físico, ¡que no se cumplen cuarenta años todos los días! Otro tanto me sucede con el extra de fotos del DVD, que sólo cubre el período 1976-2006 y prescinde de información elemental como los nombres de los músicos en cada etapa.

Cuando ya en el cierre suena Opatereo, con la voz intacta de Carlos Alfonso y esos metales invitados que estremecen La Catedral una vez más, uno se convence de que este no es un registro más (no puede serlo), sino una oportunidad de revalorar la trascendencia de Síntesis en la música y eso más difuso que se llama cultura cubana. Por si todavía queda algún despistado por ahí, Ochosi lanza sus flechas.

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