Fotograma del video de presentación de Tsunami.
Fotograma del video de presentación de Tsunami.

Tsunami / DJ Gomeko

5 minutos / Jesus Jank Curbelo

20.11.2020 / Reviews

Me gusta el desenfado de los repas. Trabajan como si estuvieran chillin, como si no hubiera más vida después del Fruity Loops y un micrófono.

El día que salió su primer disco, DJ Gomeko estaba en el estudio en chancletas y short, hablando con un socio. No tenía  música puesta. No sabía los números del álbum en Spotify. No estaba al tanto de nada. La única promoción que había hecho: pegar el link en sus redes sociales. Cuando llegué, lo que tenía era las pistas sueltas en el escritorio. A esa hora se puso a nombrarlas. Me las copió sin numerar ni nada. Tuve que ver el tracklist y verificar título por título.

Son 27 canciones y un intro: 28 beats suyos hechos meticulosamente a mano, sobre los que se montan 40 reparteros a hacer lo suyo: “los tanques son tanques”; “como lo hago yo tú no lo haces”; “mami, tú me tienes frito, me tienes to’ muerto”.

Un montón de DJ hacen sus discos de esta manera, invitando a artistas. En el reguetón cubano, por ejemplo, DJ Unic ha sacado unos cuantos Experimento, donde canta lo que más suena y brilla de la farándula. Pero hasta ahora ningún productor de reparto lo había hecho. Así que si algún día el morfa entra en la historia de la música, debe quedar claro en una paginita que este es el primer álbum de un DJ repartero.

Gomeko estuvo un año trabajándolo. Y eso que los background se le dan fácil. Me ha dicho que le toma diez minutos maquetar uno y que luego lo arregla en función del tema, cuando están las voces. El resultado es un morfa riquísimo donde no se repiten loops empalagosamente; donde lo mismo cruza una marimba con sintetizadores que un arpegio de piano con voces sampleadas que una guitarra acústica con trompetas.

Gomeko resuelve los contratiempos como un baterista profesional. 

Para Tsunami (DJ Gomeko, 2020) lo que más le costó fue torear a los cantantes, esperar por ellos.

–¿Por qué Tsunami?

–Estaba buscando un nombre partidor, una talla devastadora. Un ciclón o algo de eso. Y lo más fuerte que hay es el tsunami. Están los maremotos, pero “maremoto” no pega tanto.

Desde un punto de vista metatrágico, donde todo debe tener un orden, un metalenguaje, una estructura, un drama, Tsunami no es una obra conceptual ni una obra maestra. No tiene objetivo que el tema ocho sea Dame un filo y el nueve Dejarte ir. No va a cambiar nada por que lo pongas de atrás hacia delante. No va a cambiar nada por que oigas par de temas y los demás no de hecho, Gomeko no subió el Intro a Apple Music: nadie oye ni compra intros.

Pero bien: antes de entrar en Tsunami, antes de entrar en cualquier disco de morfa, hay que saber que ese sinsentido es su sentido y que, de cierta forma, es también el de la vida para la gente que lo hace y para la gente que lo consume.

Otro ejemplo de esto, la portada: Gomeko pelo rojo, capucha y gafas sale de una ola gigante haciendo un gesto con la mano, medio riendo: este de aquí soy yo, y esto que vas a escuchar es lo que hago.

Portada del álbum Tsunami. Tomada de las redes sociales del artista.

Cover of the album Básico, No Básico y Dirigido Tsunami. Tomada de las redes sociales del artista.

Así, durante casi una hora y media. Desfilan voces que deben sonarte de alguna parte Harryson, Wildey, Un Titico, Jorge Junior y otras que no has visto nunca jamás Walter Blue, Mero Mero, Doble 0, Payaso X Ley. También Popy & La Moda, que es el grupo con el que Gomeko ha trabajado por años, e imprescindibles del género como El Kokito y Lobo King Dowa. 

Todos cuentan lo mismo: “ella tiene algo que me sirve”; “tú estás rica, tú estás dura”; “lo que no te mata te hace más fuerte”. Y yo disfruto mucho que lo hagan porque siempre les saco poesía. Porque me matan esas melodías medio tristes sobre pistas alante. Porque me mueven aunque nunca bailo. Porque escuchándolos entiendo la calle.

Según Gomeko, cada canción trae un videoclip que él pretende soltar a un ritmo de uno por semana. Clips independientes, editados por un socio y filmados con una cámara cualquiera. Sin embargo, no los ha terminado. No ha podido filmar a Fulano porque no tiene ropa ni a Mengano porque no tiene tiempo ni a Zutano porque no coge el móvil. Esos dilemas. 

También me cuenta que había planeado publicar el álbum este diciembre; que lo adelantó porque se filtraron temas.

Alguien me los cogió de la computadora y los regó por ahí.

No tiene idea de quién. Uno de los miles que van al estudio y se sientan en su máquina.

Me gusta ese desenfado. Yo quisiera trabajar así, con tremendo nivel de relajamiento, como si no hubiera más vida que una caja de cigarros y un documento de Word.

Jesus Jank Curbelo

Jesus Jank Curbelo

Reportero de Periodismo de Barrio. Columnista en El Toque e Hypermedia Magazine. Ha publicado Los Perros (novela, 2017).

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