Still from the Cuban music video La tísica, Grupo Experimental Cubanacán-ICAIC.

The prehistory of the Cuban video clip

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The desire to graph music, to share the way they prefigured it in moving images, was very early in the minds of the precursors of sound cinema in Cuba. 

Compartían los mismos imperativos de sus predecesores en otras partes del mundo, pues la necesidad de la música en el audiovisual no surge, en realidad, con el cine sonoro, sino que viene desde el cine silente cuando por diversos medios se trataba de sonorizar las imágenes que se proyectaban en pantalla.  Recordemos el rol jugado por pianistas y otros músicos que acompañaban las proyecciones con sus propias interpretaciones in situ, filling the rooms and theaters with sounds where a cinematographer was able to show a life beyond reality.

En Cuba, los que dieron los primeros pasos en esta dirección, probablemente supieron de la aparición de algunos músicos cubanos en pequeños materiales fílmicos realizados en Estados Unidos tan temprano como en los años veinte, dedicados a ellos y  producidos por Vitaphone, primer sistema de cine sonoro creado en 1926. Es notable que a dos años de creado Vitaphone, en esos primeros intentos, haya aparecido en el corto The Cuban Nightingale the Cuban soprano Carolina Segrera singing the habanera Your (Eduardo Sánchez de Fuentes) and An old love (Alfonso Esparza Otero-Adolfo Fernandez Bustamante), backed by the Buenos Aires ensemble Don Alberto and His Argentines. Probablemente, la de Carolina Segrera sea la primera aparición de un músico cubano en un corto musical sonoro.  Esta hipótesis deberá ser revisada cuando se consiga encontrar el corto musical que, también para Vitaphone grabó el Trío Matamoros entre 1928 y 1929.  Los cubanos habían viajado a Nueva York en mayo de 1928 para grabar 21 temas para el sello Victor, entre ellos los que cantan en el corto, según el testimonio que dieran en 1952 a  la revista Bohemia:  la canción Promise and the world famous They are from the hill. According to Ciro, Cueto and Miguel, they, the Trío Matamoros, would be the first Cuban musicians to appear in a short film produced in the USA and where, according to them, was the Segrera and the comedians The Four Fools.

Y aunque Vitaphone, como sistema de sonido, tuvo corta vida, continuó sin embargo su recorrido empresarial, asumido por Warner Bros. Como continuadores de la industria del cine sonoro en Estados Unidos,  siguieron incluyendo a músicos cubanos en pequeños cortometrajes que incluían acercamientos a la representación gráfica de lo que se cantaba o ejecutaba o dramatizaciones que tenían que ver o no con el sentido de la canción.  En 1930-1931 la orquesta de Don Azpiazu con su cantante Antonio Machín llevan al celuloide el gran hit of the moment in the United States: The manisero (Moisés Simons) in a short film shot in the studios Astoria, from New York, and produced by the Paramount, empresa que también era la dueña del teatro donde se presentaron inicialmente.  En él, aparece cantando Antonio Machín, Daniel Sánchez en la guitarra y Remberto Lara en la trompeta e  interpretan además el son Adela (José Figarola), the proclamation The manisero and Siboney (Ernesto Lecuona).  El performance de Machín como vendedor de cucuruchos de maní, su interacción con los espectadores del ficticio cabaret  y una escena que pretende semejar un ambiente indígena, demasiado alejado de lo real como para tomárselo en serio, aportan los elementos escénico-dramáticos para que aquello no terminara siendo una interpretación musical sin más connotaciones. En todo caso, la incursión de la Paramount en temas cubanos respondía a la enorme popularidad alcanzada por el pregón de Moisés Simons en los Estados Unidos en esos momentos, que abarrotó su afamado teatro de un público ávido de presenciar el arte de los cubanos.

For that same time, Vitaphone returns to the Cubans in A Havana Cocktail, filming in 1931 in a studio in Brooklyn, New York, Manolo Castro and his Brothers Castro Orchestra. The excellent short of 7.56 minutes, from the dramaturgy makes interact at moments to the bartenders with the sonority of the rhythm section of the orchestra, to then offer a peculiar and sanctified version of the classical St. Louis Blues (WC Handy), to blow maracas, bongo and segments of "The manisero" castings in the piece, and that serve as a musical pretext to later interpret the complete theme with a performance  in which all the musicians participate, maracas in hand, astonishing the assistants of the simulated cabaret in the set of filming.

Del otro lado del Océano Atlántico, en Francia, donde también había furor por la música cubana, en octubre de 1932 la Paramount  filma en sus estudios de Joinville, París, a Don Azpiazu, reincidente en estas lides, esta vez sin Antonio Machín y con una blanquísima orquesta con impensados instrumentos para un acercamiento al verdadero son o a la rumba a lo Norteamérica –incluían banjo y acordeón-, en cuya formación se puede identificar, entre otros, a José "Tiny" Socarrás , cantante y bongosero; Julio Cueva y Pedro Vía en las trompetas.  Azpiazu también fue abordado por la British Pathé, que a su paso por Londres, en la misma gira, le filmó en directo en el Leicester Square Theater, as announced in the title of the short Don Azpiazu and his Cuban Ensemble, interpreting The manisero y una inconcebible rumba cubana, al uso de entonces, despojada del sentido y la  sonoridad de la rumba auténtica; pero en este se trata únicamente de la filmación de una presentación en un teatro, sin elementos de dramaturgia, ni aportes en la edición, más allá del propio performance from the orchestra and the Cuban dancer Alicia Parlá.  

The musical cinematographic shorts enjoyed great demand among the assiduous ones to the cinemas, reason why the producing ones continue the accomplishment of these audio-visual; so in 1931 the Warner Brothers undertakes the realization of The Melody Masters,  a series of shorts with the big bands de primera línea entonces, filmados en el estudio Vitaphone y bajo supervisión de Samuel Sax.  Por supuesto que aquí también clasificaron los cubanos: en junio de 1937 deciden reproducir el exitoso espectáculo que una orquesta cubana con dos cantantes mexicanos presentaba en el Yumurí, one of the most famous Latin cabarets in New York: they produce Eliseo Grenet and His Orchestra, con el gran compositor, director, productor y empresario cubano. En los créditos aparece Roy Mack como director y la participación de  los mexicanos Ramón Armengod, actor, y el tenor y actor Jorge Negrete, quien todavía no había alcanzado el reconocimiento internacional que tuvo después.  Este material forma parte de los archivos fílmicos de la Library of Congress en Washington DC y no ha sido visto aún en versión digital. Algo similar ocurre con dos cortos  filmados por el catalán Xavier Cugat, que aún esperan por ser vistos y digitalizados. Cugat, luego de su paso por Cuba, asumió muy temprano en su repertorio temas cubanos en profusión,  y con sagacidad los impuso en los circuitos nocturnos de alto standing in the United States, within the current of the so-called music society, incorporating even Cuban singers as was the case of Miguelito Valdés. It is known that in one of those shorts, filmed in the mid-thirties, the Cuban Nilo Menéndez, author of the famous song, appears as pianist of the orchestra. Those green eyes.

El cine musical de ficción se hace realidad cuando se crean los medios técnicos que lo hacen posible.  Así, los cortos y el cine musical en general surgen en América Latina muy al inicio de los treinta, pero en Cuba habría que esperar cinco años para que apareciera su primer largometraje de ficción en el cine sonoro.  Los cortos norteamericanos que también llegaban a Cuba y se pasaban en las tandas de las salas cubanas junto a los largometrajes, debieron inspirar a quienes se empecinaban en hacer cine en la Isla, pensándolo entonces totalmente ligado a la música y sus intérpretes más connotados. A tal punto, que Maracas and Bongó, corto de escasos 14 minutos, fue el primer material de ficción con sonido realizado en Cuba y no era otra cosa que la representación audiovisual de lo que cantaba  el malogrado galán Fernando Collazo con el Septeto Cuba y la cantante y rumbera Yolanda González "Rayito de Sol" Through a story of love and jealousy, a discourse in images that supported the meaning of the four musical themes:  Vanity (Armando Valdés);  Lágrimas Negras (Miguel Matamoros), The Cumbancha (Fernando Collazo) and Maracas and Bongo (Emilio “Neno” Grenet)  Por cierto, sería la de Fernando Collazo la primera interpretación en un audiovisual del clásico matamorino Lágrimas Negras.  La lentitud de su ritmo y la dramaturgia elemental caracterizan este cortometraje esencialmente musical, realizado por Max Tosquella en 1932 y producido por Mussie del Barrio a través de su empresa BPP (Barrio Pictures Producers).

In 1936 Ernesto Caparrós made his first attempt at sound film and it is also a short musical under the title of the homonymous song by Ernesto Lecuona:  Like lullaby of palms que lamentablemente no se ha conservado.   Por el mismo camino transitaría Tam Tam or The Origin of the Rumba, another short entirely musical, of 1938. This pretended, with ingenuity and little information, to represent in images the genesis and development of what they called "rumba" as understood by the choreographer Sergio Orta and his director Ernesto Caparrós, inspired by the show presented by the most famous cabaret of that time: Eden Concert.

Pero es en 1940 cuando se concreta por primera vez la intención de contar una historia graficando un tema musical y con fines de publicidad comercial:  el corto My five children, basado en la guaracha homónima de Osvaldo Farrés,  que interpreta en la cinta el cantante y actor José Fernández Valencia.  Farrés, quien entonces era además productor y jefe de publicidad de la cervecería La Polar, movió influencias y logró que esta empresa financiara la producción del corto audiovisual para el que su director, Ernesto Caparrós, no encontró una mejor denominación que la de "musical poem"  The musical direction was in the experienced hands of the composer Gilberto Valdés, with notorious pieces in the afrocubano field. «Seven minutes of success for an ad", His creator called him, proud of the excellent photography and the achieved bill, according to the canons of the time. The diffusion was total, through the means then to the use: the producer decided his projection in more than ten cinemas at the same time, while in the park Maceo, like new attraction, The Polar installed a large ad screen, behind which each night was projected My five children

A few months later, in 1941, the Cuban producer Saica Film made the short film Rhythms of Cuba, que introduce en una dimensión mayor, elementos dramatúrgicos y escénicos para cada uno de los temas musicales que lo componen y una novedad en su montaje.   Respalda estos temas la orquesta Casino de la Playa: The song of the guajiro (F. Fernández and G. Rodríguez Fiffe), sung by René Cabel; the guaracha The witch of Guanabacoa (Hermenegildo Cárdenas), in the voice and style of Orlando Guerra "Cascarita" and the conga Pim pam pum (F. Fernández and G. Rodríguez Fiffe), sung and danced by the "rumbera" Estelita Rodríguez, in front of the Carnival comparsa The Sultana, en un gran final al que se sumó también la Casino de la Playa dirigida por Guillermo Portela.  En el primer tema, el director Ernesto Caparrós apela a tomas en exteriores para representar el entorno campesino; en el segundo, se representa la historia que cuenta la guaracha, apela al maquillaje para de modo grotesco convertir en negros a todos los miembros de la orquesta, pero se introduce un “novedoso” proceder al utilizar el encuadre de la consulta del babalawo inside the circumference of the leather of a bongo; in the final conga Caparrós introduces optical effects that place the energetic rumba dancing on a giant piano, which brings novelty in editing or editing. Each of the three parts of Rhythms of Cuba, It could have been in itself a prehistoric video clip, but it is in the final segment where there is a contribution of growth, distant, but on the way to what would later be the Cuban video clip.

No fueron éstos los únicos cortos audiovisuales con la música como protagonista que se realizaran en Cuba: por el contrario,  según José Galiño, experto en música del ICAIC, fueron muchos y diversos los que realizaron las diferentes productoras cinematográficas cubanas en los años 40 e inicios de los 50. Pero sólo los que mencionamos se han conservado hasta hoy, y quedan para lamentar su pérdida algunos sobre cuya existencia hay referencias, como  aquel donde se dice aparecía Arsenio Rodríguez y que fuera producido como parte de una campaña política electoral.

La década del cincuenta invalidó la necesidad de los cortos cinematográficos en 16 y 35mm., con la irrupción en Cuba del gran invento:  la televisión, que llenó sus espacios con programas musicales y mixtos, donde la música se integraba con fines publicitarios, expositivos y de acompañamiento.

In 1964, already created the ICAIC, the production of the short The Physicist by a denominated Grupo Experimental Cubanacán se convierte, al decir de José Galiño, en el primer acto creativo concebido fuera del esquema vertical de producción del ICAIC.  Catalogado por muchos como “el primer videoclip musical”, no lo es en rigor, a mi juicio, al ser continuador del mismo esquema narrativo:  representación de la historia contada en la canción, sin el rol imprescindible y a veces protagónico del montaje o edición en el resultado final.  Dirigida por Tulio Raggi, Milton Maceda y Rolando Zaragoza, con fotografía de Raúl Pérez Ureta, con la colaboración de Jorge Pucheaux y protagonizado, entre otros, por Fidelina González, María Padrón y Luis Lacosta –todos con  destacable labor en el cine cubano, pero no como actores, que no lo eran-, The Physicist In his credits, Alberto Menéndez, a musician with a history with the founders of the feeling, as the author of the music, emphasizes in his achievement the humorous encouragement of his putting on the screen, inserting himself, in his own right, into the prehistory of the Cuban video clip.

Ese mismo año, Rogelio París, con el ICAIC, realiza lo que hoy es ya un clásico:  el documental We, the music, que reúne en escenas independientes a figuras icónicas de la música cubana desde sus manifestaciones más raigales, como es el caso del Coro de Claves, Carlos Embale, Celeste Mendoza, Ignacio Villa “Bola de Nieve”, Elena Burke, Miguelito Cuní con el Conjunto Chappottín y sus Estrellas, la pareja de bailes Silvio y Ada, y muchos otros.  Cada segmento, protagonizado por un músico o agrupación, podría ser en sí mismo un corto que se aproxima a las características del videoclip.

Under the direction of Santiago Alvarez, the short film would go down in history Now, que sirviéndose únicamente del montaje fotográfico, a  cargo de Idalberto Gálvez y Norma Torrado, ilustraría desde una óptica de denuncia y protesta la canción homónima interpretada por la norteamericana Lena Horne.  El impacto que tuvo Now  It is associated not only with the excellence of its edition but also with the current situation that it denounced at that moment: the resurgence of actions of discrimination and repression against the black population of the United States in that decade.  

Cuentan quienes vivieron los sesenta trabajando en el ICAIC, que entonces, no era muy bien vista la obsesión de José Limeres por registrar en el celuloide algo de lo más importante que, a su juicio, estaba pasando entonces en la escena musical cubana.  La trascendencia de su obsesión la valoramos hoy, porque sin los audiovisuales que realizara a finales de esa década no tendríamos imágenes encomiables de varios de nuestros más importantes músicos: sus cortos dedicados a Celeste Mendoza, los cuartetos vocales  Los Zafiros, Meme Solís (1966), Los Bucaneros (1968), el Cuarteto D’Aida en su formación de 1968 y la Orquesta Cubana de Música Moderna. En todos estos cortos, la estética televisiva se hace presente de manera inequívoca, y en los dos últimos hay una preeminencia de la corriente estética visual op-art, con fuerte impacto entonces en la Isla.  A diferencia de sus antecesores, en ningún caso Limeres se propuso graficar lo contado en la banda sonora de estos audiovisuales, sino dotar de una estética visual la interpretación artístico-musical.

Many internationally consider Jailhouse Rock by Elvis Presley, made in 1957, as the first video clip in the world, but in this way some of these Cuban and American shorts that we discussed here could also be classified as such and much more within the production in Cuba; However, such a classification would be illegitimate if we take into account what is considered today a video clip, in whose definition it is not enough to only represent in images for advertising and commercial purposes a song for its promotion and the one who interprets it, but also because the video clip it creates an aesthetic and a language of its own that, conjugating in the montage other elements, today very diverse and emanating from the unstoppable technological advance, makes it recognizable as a means of audiovisual expression.

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1 Comment

  1. Very good compilation of historical shorts from Cuba, enriched with comments and thorough investigation of films made mainly in Cuba and USA. Rosa is a well renown writer and musical researcher that has written books on several subjects dealing with cuban music and his most recent masterpiece is Chano Well life (1915-1948) that traces the life of this legendary conga player that along with Dizzy Gillespie, Machito, Mario Bauza is responsible for helping to create the fusion of jazz music and cuban rhythms, often referred to as afrolatin jazz.

    Jaime Jaramillo- Colombia

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