Omar Mederos. Foto: Cortesía de Omar Mederos.
Omar Mederos. Foto: Cortesía de Omar Mederos.

Backstage: Omar Mederos

8 minutos / Alejandro Aragón

19.10.2020 / Articles

There is an affable and talkative guy who regularly walks through the government offices in Mexico City. Officials treat him with respect and familiarity, calling him by his first name, Omar. With his big nose, his cheetah thinness and the smile with which he accompanies an eloquence that disarms, this Omar, surnamed Mederos, customarily solves the bureaucratic wrongs of a myriad of Cuban artists who perform there.

Their work is not reduced to paperwork. If asked about his trade, he will say that, in league with Sareska Escalona and Tomeguín S.A., he has been promoting Cuban culture in Mexican territory for more than a decade. The curriculum of this alliance is a list of presentations by luminaries of the Cuban scene that is something to show off. Whether the troubadours Pablo Milanés and Silvio Rodríguez, the jazz musicians Paquito D´ Rivera and Arturo Sandoval; Omar scarcely watch them from below.

It is difficult to notice the presence of Omar's contribution in his works. Like any good producer, his talent is in making art happen as a natural, spontaneous event and that, in the performance of the artist, the producer's seams to disappear. Omar gets involved in projects that avoid nationalisms. The transnational nature of his proposals is clear in his debut in Mexico that took place in 2000, in Ritmo Son Latino. This Televisa music channel amalgamated an international programming, with videos and presentations by artists often unusual on Mexican television.

Omar se involucra en proyectos que eluden los nacionalismos. La trasnacionalidad de sus propuestas se ve clara en su debut en México que ocurrió en 2000, en Ritmo Son Latino. Este canal musical de Televisa amalgamaba una programación internacional, con videos y presentaciones de artistas con frecuencia inusitados en la televisión mexicana.

In 2019 he collaborated in the effort that tied the Canarian singer Olga Cerpa with the Unam Symphonic Band in Mexico, the Las Palmas de Gran Canarias Symphonic Band and the Amadeo Roldán School of Music Orchestra in Havana. Omar enjoys that the album and the concert tour connect many shores of related waters

Omar Mederos with Isabel Santos and Santiago Feliú, in the Zócalo de la Ciudad de México, en el 2000. Photo: Courtesy of Omar Mederos.

Omar Mederos with Isabel Santos and Santiago Feliú, in the Zócalo de la Ciudad de México, en el 2000. Photo: Courtesy of Omar Mederos.

A common dilemma in his life is to choose between working with what brings him prestige and income or producing what touches his soul but that sometimes does not give him a single peso. Without boasting, he counts among his most recent achievements the Chucho Valdés concert at the National Palace of Fine Arts in Mexico City in 2019. It was difficult to get this place reserved for symphonic music, ballet and dance to present a musical show of Cuban jazz. According to Omar, the theater and the artist deserved each other.

Omar is also guilty of insisting on producing and directing shows where the coexistence of genres, styles and times is not a requirement, but a premise. This preference of his for hybridity in performance was manifested in the show Cuba sings Lara in the Zócalo of Mexico, in 2010. Thousands of chilangos witnessed the classic boleros of the Mexican Agustín Lara in the voice of Cuban singers as dissimilar as Pablo Milanés, Pancho Céspedes, David Torrens, Kelvis Ochoa and even the eternal Orquesta Aragón.

Omar's commitment to art has occasionally clashed with survival, but art always manages not to let go. During his residence in Venezuela in the 1990s, like many other Cuban émigrés who were also colleagues in the culture, he debated between proudly saying "I am a professional" or more humbly "I do whatever."

En esta época, en que“comía cable” tres veces al día, llevaba una libreta con los títulos, y de vez en cuando una breve descripción, de los shows, documentales películas y otros proyectos que pensaba desarrollar, incluido un concierto internacional en El Salto del Ángel, del que Sting sería anfitrión. Ninguno de esos eventos se dio. Sting todavía no sabe nada y la libreta —tragedia— se extravió. No obstante, el inmigrante recién llegado se las arregló para producir y recorrer dicho país con el cabaret cubano De Cuba traigo. Montó en escena una tropa de músicos y bailarines cubanos y venezolanos que secundaron al trío Ensueño y a las cantantes Canelita Medina y Neiffe Peña.

Omar Mederos en 1994, armando casetes para promoción de la gira de Polito Ibáñez por Venezuela. Foto: Cortesía de Omar Mederos.

Omar Mederos en 1994, armando casetes para promoción de la gira de Polito Ibáñez por Venezuela. Foto: Cortesía de Omar Mederos.

Entre 1995 y 1996 también organizó una gira imposible e impensable que presentó al cantautor cubano Polito Ibáñez en las más importantes universidades venezolanas y lo hizo conocido entre su estudiantado. En esa ocasión, Omar apenas replicaba el experimento con que participó en el auspicio del lanzamiento en Cuba de Polito y, unos años antes, de Carlos Varela. En la Isla contaba con el apoyo de la Asociación Hermanos Saíz (AHS), de la que fuera miembro fundador, vicepresidente y director de su sede, la Casa del Joven Creador (de 1986 a 1990) y luego, productor general de la AHS de 1990 a 1995. Usó los privilegios de su posición y el concurso de esfuerzos de devotos amigos (y de amigos de amigos, amantes, amantes de amigos, las madres de los amigos, algunas veces los padres, con frecuencia los vecinos, los conocidos y, a ser exactos, la inefable solidaridad de la población en general) para promover artistas de todas las manifestaciones del arte. Bajo su dirección, la Casa del Joven Creador se convirtió en refugio de la bohemia más joven y estéticamente revolucionaria. Pujó por abrir las puertas del recinto a quien lo merecía y no solo a quien más le gustaba. Dedicó el mismo amor a la trova que amaba que a un rock nacional que le resultaba tan enigmático como el arte conceptual y abstracto que colgaba en sus salones y oficinas. Ya entonces tenía claro que la cultura cubana precisaba la constante renovación y diversidad con la que había sido engendrada.

From that house he helped conceiving the First Festival of the Cuban Videoclip, held in Santa Clara, and the ‘’La Invasión’’ project that toured all of Cuba in 1988 with artists from the AHS. This is how he conceived the idea of making a homeland, linking peoples and generations with art.

Omar Mederos en Santa Clara, en una de las reuniones para la creación de la sección provincial de la AHS en la provincia, en 1986. Foto: Cortesía de Omar Mederos.

Omar Mederos en Santa Clara, en una de las reuniones para la creación de la sección provincial de la AHS en la provincia, en 1986. Foto: Cortesía de Omar Mederos.

When asked about his beginnings, he talks about the year 1979, about his work in public relations at a classical music festival, about a concert by Silvio Rodríguez. The beginning has to be doubted. It would be more accurate to remember a humble home in Remedios town. There, in the absence of further adventures, his mother nurtured him with stories, songs, the radio and the best black and white television. Every day the son saw the mother seamstress turn the flat fabric into an elegant three-dimensional suit. From his hand, year after year, he approached curious to observe how his fellow citizens turned a dingy truck into a lavish party float. He fell in love with the resulting party but also with the painstaking preparations. Without suspecting it, he enrolled for life in the process of producing art that cheers, encourages and makes one think, making the eagerness for progress and renewal essential. Finding out later that an artist's talent is often inversely proportional to his ability to manage and directly proportional to his reliance on false promises from dubious promoters encouraged him to help.

This morning, from his home, well accompanied by his loving husband, he gets artists for festivals and online shows. He swears that the virtually possible is the present and the future. While others plan the retreat, he insists on planning how to keep the party going. His party.

Esta mañana, desde su casa, bien acompañado por su marido amoroso, consigue artistas para festivales y espectáculos on-line. Jura que lo virtualmente posible es el presente y el futuro. Mientras otros planean el retiro, él se empeña en planear cómo hacer que siga la fiesta. Su fiesta.

Alejandro Aragón

Alejandro Aragón

Habanero ahora en Bklyn, en el “húrtase, se quiebra, gira”. Implicado con las feministas en lo social. Es el otro (ateo espiritual, gay, blanco de color). Escucha audiolibros de la biblioteca pública. Escribía poesía y contratos. Escribe misceláneas por encargo o necesidad. Se hace el bilingüe desde 2001.

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    Annia Liz

    19.10.2020

    Que linda reseña! Cuando estuve en México hablé con él en alguna ocasión por algún que otro trabe burocrático (confieso que no sabía mucho quien era). La verdad es que la energía de su voz transmitió todo lo que aquí se cuenta.

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    Yansert

    19.10.2020

    Omar no sólo es un gran productor, sino también un hacedor de buen arte. La génesis de la AHS también lleva su impronta, la misma que ha llevado a cada lugar junto a la cultura cubana


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