El arte perdido de escuchar – Vol. 1: Repetición

7 minutos / Keith Jopling

14.04.2020 / Artículos

En estos tiempos de aislamiento y reconfiguración (quién sabe si definitiva) de nuestro sistema de relaciones producto de la COVID-19, Keith Jopling, fundador del sitio de curaduría de playlists The Song Sommelier, ha publicado en colaboración con la agencia dlmdd una serie de reflexiones bajo el nombre The Lost Art of Listening (El arte perdido de escuchar), en las que examina el papel de la música y la escucha en nuestras vidas (entendiendo la escucha como el ejercicio de oír atenta y conscientemente la música), y cómo el impacto de esta pandemia global puede remodelar de manera permanente los oídos y mentes de las audiencias a lo largo y ancho del planeta. Nos complace compartir con ustedes —martes y jueves, durante las próximas tres semanas— esta provocadora colección de ensayos traducidos al español, con el permiso de su autor.

La confianza da asco, o eso dice el dicho. Pero en lo que se refiere a la música, nada podría estar más lejos de la verdad. La música es el único medio cuyo consumo reiterado aumenta el placer y los beneficios que de ella se derivan. ¿Quién está aburrido de Bohemian Rhapsody? ¿Quién no subiría el volumen cuando oye los acordes iniciales de Tiny Dancer en la radio?

No obstante, en la era del streaming, uno de los elementos de la escucha que se ha perdido sin dudas es la repetición y la familiaridad: desplazado por playlists cada vez más largas, radios programadas de artistas y el volumen de nueva música que te sepulta como una avalancha, todas y cada una de las semanas. Es duro seguirle el ritmo. Conocer realmente una pieza musical requiere renunciar a otro montón de música, así como a todas las otras cosas que podríamos y deberíamos estar haciendo.

En cuanto a los artistas que hacen la música, su desafío es competir con la historia de la música grabada por la atención de un oyente que lo escuchará por primera vez, así que imaginen lo difícil que es competir por la escucha repetida. La adquisición de nuevos oyentes y fanáticos se ha convertido en un problema científico para los equipos de marketing del artista, si tienen la suerte de contar con ellos.

Todavía tenemos formatos que nos animan a escuchar de nuevo. Spotify tiene «Reproducido recientemente» y «Exclusivamente tuyo» (y en el escritorio, «Tu gran rotación», aunque curiosamente no puedo encontrarlo en la versión móvil). Todos los reproductores de streaming tienen características muy similares. En cuanto a la vieja radio tradicional, todavía tiene una «lista de reproducción» semanal. ¿Pero realmente todo esto logra llevarnos hasta la escucha repetida?

Esas funciones de Spotify no son tan tentadoras cuando se las compara con todo ese contenido nuevo por el que podemos desplazarnos en cuestión de segundos. Por su parte, la noción de la radio de una lista de reproducción que se reproduce en programas diversos transmitidos en varios «momentos del día» se siente como un concepto pasado de moda. A medida que la radio se mueve hacia un formato bajo demanda, los programas deben tener rasgos más distintivos que propicien la búsqueda por parte de los radioyentes, para que la escucha trascienda el simple hecho de estar conectado en el momento de la sintonía.

Esto probablemente significa que los programas de radio reproducirán un conjunto de canciones más distintivo, haciendo que la idea de la lista de reproducción semanal sea menos vital, tal vez.

Algunas estaciones son excepciones, por supuesto, especialmente las estaciones de consuelo como Magic. Pero esas estaciones atienden a un grupo demográfico muy específico. Por supuesto, la repetición funciona mejor si realmente te gusta la canción en primer lugar. Y es por eso que Magic es tan específica en la elección de las pistas que conforman su lista de reproducción central de solo 650 canciones. Son reconfortantes clásicos del pop y nada más. Compare eso con Spotify ofreciendo probablemente la misma cantidad de temas a un solo usuario en el espacio de solo una semana.

Casi no hay mejor forma de descubrir música que darse cuenta de que te gusta una canción o un artista que no estabas muy seguro de que te gustara en primera instancia. La música puede crecer en ti con un esfuerzo relativamente bajo y una recompensa muy alta (otra vez, algo bastante único en el mundo del contenido). Es más difícil perseverar con un libro que no estás disfrutando que darle replay a un álbum. Así es como The Unraveling de Drive-By Truckers se ha convertido en uno de mis álbumes favoritos del año y por eso volveré al nuevo álbum de Soccer Mommy varias veces más. Tengo el presentimiento de que el esfuerzo dará sus frutos.

Uno de los verdaderos síntomas de la cultura del streaming es que la naturaleza despiadada del proceso de descubrimiento hace que estas formas de familiarización sean menos atractivas. Con tanta abundancia, uno puede sentirse en un modo de descubrimiento constante, filtrando y clasificando en lugar de simplemente disfrutar. Sin embargo, me pregunto si las funciones de programación como «Jump Back In» podrán ajustarse más a lo que conecta con nosotros, y en consecuencia las recomendaciones volverse más insistentes: «Keith, de acuerdo con tu historial de escucha, realmente deberías darle más tiempo a este disco». Sería feliz si algo así funcionara.

Desde el punto de vista de The Song Sommelier

Uno de los placeres de curar una lista de reproducción semanal es la gran cantidad de veces que escucharé las canciones allí (y en el orden programado) durante el proceso. La familiaridad es una disciplina que da sus frutos solo después de haber hecho el trabajo. Al publicar solo una vez a la semana, esperamos que el enfoque de calidad sobre cantidad anime a los oyentes a que realmente les gusten las pistas en nuestras listas de reproducción, y que el contenido agregado de nuestros editoriales proporcione un contexto y una razón para escuchar. Estaríamos aún más encantados de pensar que los oyentes buscan más música de los artistas que han descubierto y les dan a esos discos mucho más tiempo.

Cuando se trata de un catálogo (lo que la industria de la música llama «catálogo profundo»), la dinámica de la familiaridad cambia una vez más. Puede ser que volver a sumergirse en el catálogo de un artista que amas sea más difícil en estos días, especialmente con aquellos álbumes que te son menos familiares. Las listas de reproducción son probablemente un mejor vehículo para esto que intentar abrirse camino a través de un recorrido álbum por álbum. Con Aha, por ejemplo, traté de imaginar el catálogo de la banda desde dos puntos de vista: el pegadizo electro pop por el que son más conocidos y la profunda y temperamental melancolía escandinava. Para The National, nos lanzamos a una concienzuda lista de reproducción compuesta por las pistas menos conocidas, acompañada de una lista de reproducción de artistas que podrían haber influenciado a la banda. Recrear catálogos musicales de nuevas maneras es fundamental para los artistas con un importante legado, para la industria y para los fanáticos. A veces, la mejor música para escuchar es la música que mejor conoces.

(Originalmente publicado en The Song Sommelier)

(Siguiente: El arte perdido de escuchar – Vol. 2: La próxima)

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