Portada de Carnal, nuevo álbum de Buena Fe. Fotografía: Gabriel Dávalos

Carnal: repetir fórmulas o ser bocado del mercado

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Reseñas

Como un prejuicio abierto a la mitad es este disco, que de la carne se levanta con una idea transversal: el universo como fuente humana para cuestionarse la libertad. Una selección de canciones cuyo eclecticismo radica en escoger puntos de vista, ideas y valoraciones sensoriales que son compatibles, únicamente, combinándolas y mezclándolas en una adecuada dramaturgia sonora como la que propone Carnal, el álbum más reciente de Buena Fe, donde tal parece que la banda —como sugiere el tema que da título al disco— aceptó ser bocado de las mandíbulas del mercado.

El fonograma tiene como base la experimentación con sonidos que mezclan la percusión y las cuerdas eléctricas, 14 piezas con una noción pluralista donde caben todas las voces, como evidencia, por ejemplo, el uso de sintetizadores y la fuerza escandinava del track Catrina.

El tema Carnal es una disección visceral y personalísima de creer aunque falten motivos y sobren desertores de la esperanza. Así lo confirma la letra: No importa, vamos de nuevo…/ A tratar de comprender lo que pasó/ Para ser el dueño de lo que vendrá/ la impostura es un suicidio a pleno sol/ No hay manera que no lo haga personal.

Como denominador común, en todos los cortes del CD se distinguen versos breves, apenas monosílabos o sintagmas que el grupo extiende a coro. Frases como: Estoy enamorado de la noche (en Patakí de Libertad), Quién soy yo, título además del octavo track del disco (una típica balada pop, donde ¿merodea la sombra de Ricardo Arjona?); igualmente, Ni una más y Carnal confirman ese tratamiento coral en el empleo de las voces que distingue al álbum y en donde, por primera vez en la historia de la agrupación, incorporan la voz de una mujer en los coros que, por supuesto, ofrece otra coloratura al producto final.

El disco, además, da la oportunidad a Yoel Martínez de corroborar que cuando asume el protagonismo como cantante —en su caso los solos vocales, con respaldo guitarrístico y sin demasiado sonido orquestal de fondo— le sienta bien. En esta oportunidad, ello deviene en el regalo a la medida para su hija Mía.

Ese es también el nombre de la canción compuesta e interpretada por Yoel y que sirve de puente temático y punto de giro para contar historias individuales escritas por Israel Rojas. Los cuatro primeros temas del disco revisitan conflictos sociales: el racismo, la idea de libertad, el individualismo que se manifiesta como veneno en la sociedad, el amor a Cuba, la fe, y la capacidad de supervivencia de su gente. El resto de las propuestas musicales individualizan las historias, siempre desde la sensibilidad artística y sobre todo corporal con que se disfruta y se sufre el presente cubano.

Lo que comenzó como dúo, casi entrado el año 2000, ha mutado en una banda que regresa a la raíz con la pieza Blues de guateque. Es la reivindicación, sin olvido, con la tierra guantanamera y el Oriente que los vio nacer. Así, el grupo vuelve sobre la línea temática identitaria de Israel Rojas y Yoel Martínez para luego llegar a la capital a través de Mujer ciudad.

Por otra parte, en Cuatro cuentos se utiliza la narrativa de barrio como hilo conductor para cantar, visibilizando las situaciones sui géneris de una comunidad. La propuesta resulta una fotografía de la cultura barrial, esa a la que es preciso retornar una y otra vez para entender la cultura nacional.

Las palmadas, mientras tanto, son el pórtico del tema Ni una más, recurso que en el pasado también asumió el grupo en títulos como Catalejo, de evidente popularidad, y que repite también en Música vital. Las conversaciones al inicio de los títulos y los diálogos ambientales sin intervención musical se constatan nuevamente en Madurar, otra fórmula explorada antes en interpretaciones como Ojeo y Se bota a matar, que pertenecen a  Dial, octava producción discográfica de la banda.

En resumen, el grupo relee su propia obra sin grandes sorpresas. Un disco donde se da más preponderancia al trabajo orquestal, sonoro, y… cuando parece que las letras van a conectar con la poesía para pensar —recurso propio de la estética y creación de la agrupación—, las composiciones se resienten en el plano lírico al caer en una buena dosis de facilismo y que poco tienen de esa profundidad cortante y crítica de los inicios del dúo.

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7 Comments

  1. Muchas gracias por la reseña del disco y las críticas. Carnal es justamente el disco que pretende mirar hacia delante auxiliados por lo aprendido en 20 años. Es el 10mo disco de estudio y estamos muy contentos con los resultados. Sobre todo de nuestro público que en solo dos meses ya conoce y exige esas canciones en vivo. No necesitamos cantar viejos hits. La gente nos está pidiendo estas canciones y eso nos dice que estamos vivos aún. Hay de crítica y de reflexión en este material, lo que puede ser que no coincida con las que le gustaría a cierto tipo de público ni a cierta línea editorial. Es totalmente comprensible. Al final, el tiempo, como siempre, dirá la última palabra. Salud y buenas cosas para la periodista y para AM-PM. Sigan adelante. Creo que hacen, hasta hoy un excelente trabajo.

    • Hola Israel, muchas gracias por el acercamiento a la reseña que hemos publicado en la revista de tu disco Carnal, por la lucidez -que ojalá fuera más común- de mirar con espíritu proactivo un texto que intenta dialogar con tu obra, y tratar de sacar algo valioso de ello. Un saludo respetuoso desde la redacción de Magazine AM:PM.

    • Gracias Israel, por el tiempo que dedicaste a leer la reseña y comentarla con esa inteligencia que te caracteriza. Mucha salud de Buena Fe para ti y la agrupación. Saludos afectuosos Isely Ravelo Rojas

  2. Eres demasiado decente o te haces, Israel. Este atículo es tan mediocre, contradictorio y feo como la autora. Parcializado como AM-PM. Ella toda sorda, afirma así sin ninguna lógica ni razón musicológica que La Catrina tiene fuerza escandinava (risas), pero en Ni una más no puede escuchar la evidente referencia a la trova espirituana, que lleva palmadas per-se. Prefiere en cambio denunciar que es un recurso “quemado” en Catalejo. Basta el primer párrafo para entender que quien nos habla emprendió un viaje sin ganas, con un prejuicio que, en lugar de confirmarse, más bien se le abre la mitad -el disco, le gustó, aunque no quería. A estas alturas no sé si es una crítica musical u otro alarde snobista de AM-PM. Publicación que demerita el Grito Mudo de Carlos Varela por repetitivo, pero pondera a Alex Cuba cual fabuloso, cuando lleva varios discos sonando parecido ¿la sombra del favoritismo con el exiliado? Resulta que Buena fe también son acusados de repetitivos. ¿Acaso AM-PM y Asely Ravelo Rojas no saben diferenciar entre diseño y concepto? A ellos entonces los Van Van les deben sonar siempre iguales, porque siempre hay trombones, mambos y estribillos. ¿?
    No soy fanatica de nadie. Adoro la música. Lo que me resulta raro es que AM-PM haga una reseña del concierto de Alvaro Torres y no de los ¡CINCO! conciertos en el Karl Marx de Buena fe a finales de 2019. Y ahora se aparecen con esto. No sé. Me sabe mal. Creo que AM-PM sueña con ser una especie de “El Estornudo”, pero en lo musical. Y no. Este otro panfleto con careta novedosa tampoco lo compro.

    • Hola Tania. Lamentamos mucho que su desacuerdo con la reseña -y de paso con todo lo que publica Magazine AM:PM, al parecer- le haga perder un elemental sentido del respeto a la persona de la autora, a su pensamiento, y al trabajo de un equipo de personas apasionadas por la música e interesadas en aportar -desde sus saberes y personal discernimiento- al ecosistema de la música cubana.
      Si algo consideramos innegociable en nuestra redacción es el derecho al ejercicio del criterio, con su consecuente cuota de falibilidad. Su comentario nos parece un ejemplo perfecto de por qué necesitamos un espacio de diálogo para la música en nuestro país.

    • Que triste, Tania, que te pongas a descalificar tan feroz e, incluso, ofensivamente el trabajo de un grupo de personas tan solo por no coincidir con tus criterios. Yo, por ejemplo, no coincido con mucho de este texto y sin embargo lo respeto porque cada quién tiene derecho a expresar libremente su opinión y la mía tiene por qué ser, precisamente la correcta. Lo que dices referente a que se pondera el trabajo de los exiliados es un argumento infundado totalmente. Busca las reseñas de los nuevos discos Real Project o Eme Alfonso o del Trío Palabras (este último del mismo autor que el de Alex Cuba) para que dejes de ver fantasmas donde no los hay. La intolerancia solo es una muestra de la estrechez de mente del intolerante.

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