Fotograma del videoclip Voy a pegarlas todas. Foto: Buya Music Group / YouTube.
Fotograma del videoclip Voy a pegarlas todas. Foto: Buya Music Group / YouTube.

Benny en Chocolate, la fiesta interminable

4 minutos / Ulises Padrón Suárez

30.08.2020 / Artículos

La polémica declaración de Chocolate autorreconociéndose como “El Benny de estos tiempos” ha motivado reacciones exageradas. Chocolate es un cantante de reguetón que hiperboliza constantemente sus epítetos, una característica del movimiento urbano. En Twitter aparece como “el presidente de la República de los reparteros” y, recién, lo escuché autotitularse el “Dios del trap”. Va subiendo la nota y, aunque parezca risible, estos nombramientos constituyen estrategias de legitimación en un medio altamente violento desde el discurso, en el que sus colegas responden con similares majestuosas distinciones. ¿Alguien recuerda al “Bolígrafo de la República”? Pues Chocolate no ha inventado nada nuevo.

Borges decía que “cada escritor [o artista] crea sus precursores. Su labor modifica la concepción del pasado, como ha de modificar el futuro”. Chocolate tiene todo el derecho de verse como el Benny Moré de estos tiempos si eso modifica la comprensión de la herencia cultural a la que pertenece. Este dato no es menor. En otras ocasiones se ha reconocido deudor del reguetonero Elvis Manuel, cuya temprana muerte conmovió a sus seguidores.

El otro gran escozor de sus detractores es que el cantante tiene un público numeroso, de varias generaciones, al que le habla en la misma lengua y que convierte sus canciones en himnos. Sacó el tema Palón divino que contiene dispositivos de racismo (negro y feo), pero del que emerge (asesino/amante viril) en las lides del amor/ de las relaciones sexuales, representando los genitales masculinos como atributos para la atracción amorosa. A quién sorprende esto, cuando los estereotipos de los hombres negros se expresan en correlación a la virilidad y el tamaño del pene; cuando el hecho de que los hombres negros estén con mujeres blancas es síntoma de éxito social. Pues, en la lógica racista en que Chocolate crea ha encontrado sus mecanismos para salir adelante en el reguetón, del mismo modo en que se triunfa en la industria: apelando al sexismo, a la violencia y cosificación de las mujeres.

Captura de las redes del perfil de Instagram de Chocolate MC.

Captura de las redes del perfil de Instagram de Chocolate MC.

En el animus de los censores de Chocolate subyace un racismo y elitismo en el que solo unos pocos blanqueados pueden otorgar quiénes o cuáles son las herencias culturales de cada cual. No olvidemos que el conocimiento musical del artista procede del barrio. Desde allí canta y ese es el lugar al que regresa en sus canciones. Sin embargo, las distancias con el Benny, como músico, no son tantas como muchos quisieran aparentar. La música que producen con singular maestría y de manera autodidacta, el carisma, la personalidad y el amor del público asoman como vínculos entre ambos cantantes.

Por otra parte, la música es un hecho vivo aunque la institucionalidad nos quiera dar formas cristalizadas o fosilizadas —como el son montuno— y afirmar rotundamente que allí se encuentra la cubanidad. Sin comprender la complejidad y performance que se obtienen en cada época, reescribiendo lo que es música; sin enterarse que las audiencias cambian y con ella los paradigmas.

El suceso de Abel Prieto —en aquel momento Ministro de Cultura— y Osmani García, en torno a la prohibición del Chupi chupi, hizo que más audiencias consumieran la canción. Que el reguetón no se trasmita por los medios oficiales no desdibuja el prestigio y la cercanía con el público. La muerte de El Dany y los miles de jóvenes que estuvieron en la vigilia, a pesar de las restricciones a causa de la pandemia, ilustran la singularidad del fenómeno. Desde otra perspectiva, y con la ironía propia, afirma Iván de la Nuez que “en los últimos 30 años no se puede hablar de política sin el reguetón”. Cuba no se entiende completamente si soslayamos ese género, si no se quiere reproducir vacuidades, porque la identidad nacional se reconstruye y constituye también desde los márgenes. Donde lxs negrxs fexs tienen que reinvertarse para sobrevivir y en el que la música es una estrategia de resistencia.

En el descaro performático de Chocolate revive el Benny. Es un hecho, y un derecho, buscar y encontrar los padres tutelares.

(Publicado originalmente en el perfil de Facebook del autor)

Ulises Padrón Suárez

Ulises Padrón Suárez

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    Sergio Vidal

    15.09.2020

    Estelar!!! Ser objetivos, inclusivos y profesionales en un mismo ámbito es un logro. Yo escucho Rollings, Aute, Silvio y Pablo, Síntesis y cuanta «buena» musica existe desde que naci, porque eso era lo que mis padres consumían, pero nunca se me promovió la inmovilidad del desarrollo musical pues la multipolaridad del arte es evidente, y decir que esto que me gusta innegablemente es lo.mejorny lo unico es desechar los valores del resto, algo completamente ilícito. Gracias por este texto. Sigo apostando por ustedes.


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