AM-PM: La música no tiene horario fijo

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Meridiano

Son muchos los aspectos relacionados con la música que —por razones disímiles— carecen del espacio necesario para la reflexión, el debate y la formación/capacitación. Numerosos son los profesionales que desarrollan su labor de manera intuitiva, aprendiendo “sobre la marcha”, desde el error, arriesgando los resultados ante la falta de conocimiento y experiencia.

Esta compleja situación ha encontrado un oasis en AM-PM “América por su Música”, una plataforma de encuentro para los profesionales de la música en la región que ya cuenta con cuatro ediciones terminadas y este año se propone un quinto empeño.

Gestado en la Fábrica de Arte Cubano, el encuentro busca incansablemente promover alianzas estratégicas entre instituciones y profesionales, gestar espacios de formación en áreas de la música que carecen de presencia en los planes de estudio, y sobre todo, compartir experiencias e ideas “a toda hora”, sin momento ni horario fijo.

Hoy AM-PM es un punto de obligada referencia en el ámbito profesional de la música y la gestión cultural latinoamericana. Pero todo comenzó mucho antes de AM-PM, cuando esta necesidad de intercambio encontró una primera respuesta con la complicidad de Darsi Fernández y María Elena Vinueza, en la Casa de las Américas.

Sesiones teóricas, segunda edición de AM-PM, 2016. Foto: Fernando Medina / AM-PM.

La génesis fue en la Casa

Los inicios se remontan al año 2010, cuando la temporada de verano Va por la Casa recibió el taller “La producción de eventos musicales”. Por primera vez en Cuba un grupo de productores se encontraban para intercambiar experiencias en torno al diseño, la planificación y realización de eventos musicales, entendiendo como tal desde conciertos de distintos géneros, estilos y dimensiones hasta grandes festivales.

Cuáles son las funciones de un productor de eventos musicales y qué particularidades tiene esta labor en el contexto cubano fueron algunas de las líneas temáticas que rigieron las dos jornadas de trabajo. Conferencias, paneles y muestras colectivas de empeños de producción nacionales se mostraron en aquella ocasión. Fue la oportunidad de conocer, de primera mano, las experiencias en la formación de productores musicales de Eduardo Valdés Rivera, los resultados de investigación relacionados con la industria musical de Johannes Abreu, o el trabajo desarrollado por Enrique Carballea desde su quehacer con el grupo Arte Vivo, o de Yoana Grass con 4C Producciones. Un amplio abanico de experiencias locales  fue mostrado a través de espacios como A guitarra limpia del Centro Pablo de la Torriente Brau, en la voz de María Santucho; o el extinto Festival Rotilla de música electrónica, en la voz de Michel Matos, evento que en ese entonces se encontraba en un momento de esplendor. Era además la primera vez que se abordaba el tema del patrocinio de eventos, en la voz de Yuser Candebat Montero, en representación de la firma Havana Club Internacional S.A.

Aquella experiencia inicial —además de la necesidad espiritual del encuentro entre colegas para compartir anécdotas y risas—, resultó crucial para entender la utilidad e importancia de convocar espacios de intercambio para lograr el crecimiento profesional. Fue por ello que, un año después, en el mes de septiembre, la Casa recibió nuevamente un Taller de Producción y Gestión Cultural, que se propuso —una vez más— promover el debate, la formación y el intercambio de experiencias entre especialistas vinculados a la realización de los más diversos eventos de la música y las artes escénicas. Como resulta natural, esta nueva entrega creció tanto en perspectivas de análisis como en propuestas de trabajo.

Medio centenar de profesionales de la gestión compartieron criterios y experiencias acerca de las relaciones entre cultura, participación e inclusión social. Los invitados  abordaron cuestiones relativas a las nuevas tendencias en este ámbito y sus nexos con la política cultural; a los perfiles y las funciones del gestor en nuestros días, enrolados también en el contexto de las nuevas tecnologías de la información y la comunicación. Se insistió en el papel del gestor cultural en la coyuntura contemporánea y en la cada vez mayor profesionalización de ese imprescindible rol en el desarrollo de los procesos culturales.

Esta vez, los presentes nos acercábamos a experiencias como el Festival Love in, el festival Habana Vieja, Ciudad en movimiento y el Laboratorio Artístico de San Agustín (LASA); y a espacios de gestión sostenida, como El Mejunje, proyecto sociocultural de la ciudad de Santa Clara, conocido de primera mano en la voz de su director, Silverio García; o de una entonces bisoña Fábrica de Arte Cubano, desde la experiencia de su principal gestor, X Alfonso. Un punto de giro en las discusiones —que convergían en la voluntad de los gestores como fuerza motriz del desarrollo de los proyectos, en su disposición para asumir determinados riesgos y en sus capacidades para levantarse tras pruebas-errores— llegó con las intervenciones relacionadas con la economía de la cultura y el manejo de conceptos como el de “incubadoras culturales”, que significaron el reconocimiento de posibles espacios que podrían ofrecer cobertura de riesgo a los primeros ensayos.

Este taller puso sobre el tamiz propuestas concretas que podrían allanar el camino hacia un intercambio de experiencias y contribuciones mucho mayor. Una voz plural, más potente que los susurros individuales. Se inició el camino hacia la concreción de una red de gestores culturales cubanos, en el que se abogaba por una misma posibilidad de hacer converger experiencias, urgencias y sueños.

Las ideas, aristas y sugerencias que fueron quedando por el camino tras estos dos talleres, auguraban la posibilidad de futuros intercambios, esta vez con mayores pretensiones.

Primera edición de AM-PM, en 2015, dedicada al management y booking de músicos. En la foto, de izquierda a derecha: Darsi Fernández, Yoana Grass, Paula Rivera, Karol Zigali. Foto: AM-PM.

Y nace AM-PM

Pasaron varios años antes de concretar un nuevo encuentro. Seguían siendo escasos los espacios para debatir y analizar la industria de la música, sus retos y oportunidades, a la vez que crecían las intenciones y expectativas dentro de la comunidad de gestores que añoraba estos espacios.

Esta necesidad de intercambio generó el nacimiento de AM-PM “América por su Música”, un punto de encuentro de profesiones y profesionales del sector de la música en América Latina, abierto al intercambio con personas de otras zonas del mundo, especialmente aquellos con vocación de trabajar las músicas de nuestro continente y de ayudarlas a crecer en su visibilidad internacional.

Organizado por la Fábrica de Arte Cubano (F.A.C.) con la colaboración del Instituto Cubano de la Música, el Ministerio de Cultura de Cuba, la Asociación Española de Cooperación Internacional (AECID), la Casa de las Américas, la Casa del Alba Cultural y las embajadas de Argentina y Noruega en La Habana, AM-PM tuvo su primera edición entre los días 18 y 21 de junio de 2015. Se gestó de esta forma un espacio para el encuentro, las experiencias compartidas, así como para la formación en relación con las diferentes acciones que conforman el particular universo de esta forma de expresión, como arte,  industria y espacio de servicio.

Los participantes  compartieron la pasión por la música, por la creación y el aprendizaje, además del interés por generar redes de colaboración para el contexto musical de los pueblos del continente.

AM-PM se propuso dedicar cada año una parte de sus sesiones profesionales a un área de trabajo dentro del sector de la música. Es por eso que esta primera edición se dedicó a la labor del manager y el agente de booking, así como a la organización de eventos en vivo y festivales; consecuencia directa de aquel primer encuentro en la Casa. Fue la oportunidad de escuchar a renombrados gestores del continente, entre los que se contaron Enrique Blanc, miembro del Comité Organizador de la Feria Internacional de la Música para Profesionales (FIMPRO, México) y el uruguayo Gabriel Turielle, presidente de la  Asociación Latinoamericana de Managers Musicales.

Cuatro fueron las jornadas de trabajo donde se desarrollaron charlas y paneles con la participación de treinta y ocho delegados profesionales de doce países —Argentina, Brasil, Colombia, México, Ecuador, España, Estados Unidos, Panamá, Perú, Uruguay, Venezuela y Cuba.

La intención de realizar talleres —que marcó los encuentros en la Casa— se tomó como pauta para que cada evento contara con un espacio de capacitación. En su primera edición, y en respuesta a la dimensión internacional que tomó el encuentro, tuvo lugar el taller “Producción de Música en vivo y Music management”, impartido por las productoras argentinas Paula Rivera y Karol Zingali. El taller cerró una esperada sesión de pitching de proyectos, en la que productores independientes cubanos presentaron tanto proyectos de próxima realización como iniciativas empresariales —ya sea en el sector privado como en el estatal— que ya cuentan con resultados visibles.

Sucedieron también las primeras experiencias de showcases en un evento nacional, que ya se perfilaba como un importante mercado-vitrina de artistas cubanos de diferentes géneros y formatos.

El segundo encuentro no se hizo esperar. En 2016 se convocó una nueva edición de AM-PM, en esta oportunidad en torno al arte de comunicar. El evento se colocó, de forma intencional, en el debate sobre los nuevos derroteros y retos de la escena musical cubana e iberoamericana, con el fin de participar de manera sustantiva en la construcción cultural de la música como experiencia y saber de nuestros pueblos.

Con la conciencia de que nuestras músicas serán escuchadas y encontrarán receptores naturales en tanto tengamos la capacidad de hacerlas resonar a partir de informaciones, críticas y análisis, se tomaron como ejes centrales para el diálogo las labores de periodistas, curadores, medios y plataformas de comunicación desde las voces de sus protagonistas. El evento, que sucedió entre los días 13 y 19 de junio de 2016, tomó los espacios de Fábrica de Arte Cubano y la Casa de las Américas para conversar sobre periodismo, curaduría de contenidos y comunicación  en la escena musical iberoamericana.

Charlas, paneles y animados debates fueron protagonizados por periodistas y medios de comunicación, en los que participaron colegas de Chile, Colombia, Ecuador, España, México, Estados Unidos, Panamá, Venezuela y Cuba. Marcó intensamente la ruta de estos debates la intervención Radio Gladys Palmera. Una historia de amor, en las voces deAlejandra Fierro , creadora y principal gestora, y Álex Iglesias,director de contenidos. Los retos y tendencias del periodismo musical en Iberoamérica, así como el networking en el periodismo musical, fueron las pautas de trabajo de esas jornadas.

Nuevamente, el encuentro se propuso un espacio para la formación, materializado en un taller académico sobre periodismo musical impartido por Betto Arcos, Enrique Blanc y Jaime Andrés Monsalve, prestigiosos miembros de la Red de Periodistas Musicales de Iberoamérica (RedPeM.IB). Igualmente, abrió la ventana hacia el debate creativo donde la relación entre las nuevas tecnologías y la música fueron ejes centrales, y del que tomaron parte músicos, productores, gestores culturales, emprendedores y desarrolladores tecnológicos.

Como en su edición anterior, sucedieron numerosas actividades colaterales que incluyeron sesiones de pitching, showcases, lanzamientos de libros, exposiciones de artes plásticas, fotografías, carteles serigráficos y fotografías; un encuentro con melómanos y coleccionistas de discos de vinilo, a las que se sumaron intensas jornadas de concierto, esta vez con protagonistas musicales del continente. Así, llegaron a La Habana, Yael Mayer (Chile), Vivi Pozzebón (Argentina), Sol Pereyra (Argentina), el grupo Francisco el Hombre (Brasil), el trío dominicano de música urbana Mula y el grupo colombiano Los Pirañas.

Este esfuerzo productivo mostraba el crecimiento y la buena salud de un encuentro que se proponía un reto cada vez mayor para su siguiente edición.

Alejandra Fierro y Alex García, durante la presentación del icónico proyecto Radio Gladys Palmera, de España, en la segunda edición de AM-PM, dedicada al periodismo y la curaduría de contenidos. Foto: Fernando Medina / AM-PM.

Le llegó el turno a los músicos

En 2017 AM-PM lo hizo otra vez: convirtió a La Habana en punto de encuentro obligado para especialistas del mundo de la música. En su tercera edición, la figura del productor musical, los procesos de producción en estudio y la ingeniería de sonido en la escena latinoamericana fueron centro del diálogo. Se daba así paso a acciones que, por primera vez en la historia del encuentro, ponían en el centro de mira al músico y su accionar creativo en la voz de destacados productores musicales del patio y de la escena independiente latinoamericana.

A pesar de unir en una sola persona el talento artístico, el conocimiento actualizado sobre tecnología, la capacidad de análisis para comprender su contexto, sentido de emprendimiento y de colaboración, el productor musical carece de reconocimiento en la escena musical de la Isla aún cuando posee un rol clave en los resultados que entendemos y disfrutamos como música, así como en las dinámicas que caracterizan sus circuitos de comercialización. Estas fueron las claves de un encuentro profesional que acogió las experiencias de trabajo de una treintena de productores —más del doble de la edición anterior— provenientes de Argentina, Brasil, Chile, Colombia, Ecuador, Estados Unidos, México, Panamá, Puerto Rico, Uruguay, Venezuela y Cuba. Escuchar de primera mano las experiencias de Tweety González , Juancho Valencia , Eduardo Cabra o Andrés Mayo , entre muchísimos otros, fue un privilegio que aportó al crecimiento de todos los participantes.

A propósito del evento tuvo lugar la primera reunión  en Cuba de la Audio Engineering Society (AES), la única sociedad profesional de carácter internacional dedicada, de forma exclusiva, a la tecnología de audio.

Fue todo un lujo para los jóvenes productores cubanos que AM-PM propiciara la llegada a La Habana de Rob Jaczko, Daniel M. Thompson y Alejandro Rodríguez, directores y profesores del departamento de Ingeniería y Producción Musical de la prestigiosa Berklee College of Music, quienes impartieron durante tres días el taller de Producción Musical en estudio, experiencia que tuvo lugar en los Estudios Abdala. Fue sin dudas el encuentro que marcó el punto más alto en la trayectoria del evento.

En la tercera edición del evento, dedicada a la producción musical y la ingeniería de sonido, se dieron cita algunos de los más destacados profesionales de la región. En la foto, de izquierda a derecha: Eduardo Cabra, Billy Herron, Pablo Soñora, Juancho Valencia, Daniel Pasquel, Ivis Flies, Alejandro Rodríguez, Andrés Levin, Daniel Thompson, Valeria Palomino, Ernesto Santos, Virgilio Rodríguez y Rob Jaczko. Foto: Dynamic Arts / AM-PM.

Sin dejar de marcar

El sueño de lograr una revista cubana de música, sin distinción de géneros o geografías, fue largamente acariciado por el equipo de AM-PM, empeño que vio la luz en 2018 con el nacimiento del Magazine AM-PM. El esfuerzo de sacar adelante una plataforma de publicaciones trajo consigo que el encuentro de 2018 fuese más modesto, si bien igualmente profundo en su interés por marcar espacios de necesario abordaje en el ámbito musical nacional.

Esta vez, el entorno digital y el tratamiento de la música en espacios alternativos a los llamados convencionales fueron las líneas de trabajo de un provechoso intercambio que tuvo lugar en el taller “AM-PM, América por su Música. Autogestión de la Música en entornos digitales” en los predios de Fábrica de Arte Cubano. El encuentro se propuso como objetivos la aprehensión y uso de los nuevos recursos de gestión que nacen a partir de la utilización de las nuevas tecnologías de la información y las comunicaciones y que, por ende, generan beneficiosas convergencias entre los actores de la escena musical y proyectan sus trabajos a circuitos de mayor alcance.

Este taller —que acogió fundamentalmente experiencias cubanas—, contó con la participación de Ismael Comas y Ariel Etbul, representantes de Ditto Music —agregadora de contenidos británica—, quienes abordaron los significativos cambios de paradigma de la última década en relación al universo digital de la música.

Concierto de la destacada artista brasileña Céu, en la tercera edición de AM-PM, en 2017. Foto: Gabriel Guerra Bianchini / AM-PM.

Con la mirada puesta en el futuro

El recorrido vital de AM-PM tiene importantes y poitivos saldos, más allá de su naturaleza de encuentro profesional: ha generado espacios de formación/capacitación profesional para escenarios especialmente deprimidos en la escena nacional; ha servido como una plataforma de promoción y mercado para bandas noveles latinoamericanas y cubanas, y a su vez, ha permitido “salir del closet” a numerosos proyectos de gestión nacionales que hoy sostienen —desde distintos frentes— la industria musical cubana.

Tomando el pulso a lo que ocurre en la industria de la música, cada edición de AM-PM se enfoca en actualizar y hacer crecer la industria propia, tocar puntos álgidos, poner el acento en los temas que más necesitan de la reflexión.

Resulta lamentable que un proyecto con estos resultados y tan necesario no haya contado con suficiente apoyo institucional y recursos para garantizar su continuidad con la misma fuerza que alcanzó hace un par de años.

A pesar de ver comprometida la sostenibilidad de su proyecto, el equipo sigue creando. Son numerosos los tópicos que aún necesitan ser abordados: aquellos espacios de formación en música popular, o de legitimación como festivales, mercados, ferias, premios, la seguridad en los eventos de gran convocatoria, o los nuevos paradigmas de circulación para la música grabada, por mencionar solo algunos de ellos. De momento, bajo el tema Comunicación y Marketing en la música se producirá un nuevo encuentro entre el 17 y el 22 de junio.

Con la diversificación de sus áreas de acción e interés, AM-PM continúa sus esfuerzos por posicionarse como una de las plazas de referencia dentro del circuito de mercados de América Latina. Una plaza merecida y ganada, que no tiene horario fijo.

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