El cantante puertorriqueño Gilberto Santa Rosa y su grupo tocan por primera vez para una audiencia cubana en el Varadero Josone Festival. Foto: Kako Escalona/ Magazine AM:PM.

Varadero Josone Jazz & Son: Lo mejor está por venir

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Por encima de los flamboyanes y las cañas de bambú se arremolinaba el humo que salía de los puestos de comida y cerveza. Abajo, las espirales se formaban por las personas que caían de a poco sobre la hierba del parque Josone, un espacio verde de nueve hectáreas en medio del balneario de Varadero, meca turística de Cuba.

La primera mitad de julio fue recibida con la primera edición del festival Varadero Josone Jazz & Son, un evento que entre el 12 y el 15 de este mes reunió algunas estrellas de la música latina, a emergentes y talentosos artistas cubanos, y que además se dio el gusto de incluir en su roster a Nicholas Payton, un tipo extraño y genial que sopla ahora mismo algunos de los mejores aires del jazz.    

Issac Delgado tuvo la idea, luego de ir y venir por varios países y estilos musicales, de reunir en un mismo lugar géneros como el son, la rumba, la timba, el pop, el reggaetón y hasta las baladas del salvadoreño Álvaro Torres. Cuba todavía es, hasta cierto punto, lugar de moda y atractivo para los artistas extranjeros que no se han anotado un concierto aquí, a pesar de que la Isla es uno de los grandes centros generadores de ritmos en el mundo y sus públicos tienen fama de exigentes y conocedores.

Finalmente, los ministerios de Cultura y Turismo vieron el filón de colocar en las agendas de los vacacionistas el famoso balneario, también como opción cultural, más allá de su tradicional atractivo como principal destino de sol y playa en Cuba. Y se hizo.

La inauguración comenzó más tarde de lo previsto, luego de que la lluvia dejara el suelo ligeramente enlodado y se atrasaran las pruebas de audio. Allí, lejos de una bendición, el aguacero fue maleficio, una jugarreta constante del clima durante el resto de los cuatro días de concierto.

La rumba abrió las presentaciones, con la actuación de los históricos Muñequitos de Matanzas. Desde entonces la noche sería un ir y venir entre los dos escenarios en los cuales se alternaron el pianista Alejandro Falcón –acompañado por el baterista Ruy López-Nussa– y la Banda XX, un dream team de mujeres que holgadamente dominan un continente sonoro donde habitan lo mismo el hip-hop que el jazz y la timba.

Quien dude de la bomba femenina que anima ahora mismo la música cubana haría bien en acercarse a la Banda XX, integrada entre otras por las percusionistas Yissy García y Mary Paz, y la pianista Leyanis Valdés. Las voces las pusieron la rapera Telmary y la incombustible Vania Borges, quien recordó los mejores tiempos de Bamboleo con Ya no hace falta. Yissy regresaría, al día siguiente con su Bandancha, el grupo que mantiene a La Habana alternativa alelada con su mezcla entre la tradición del jazz y sonoridades más urbanas y contemporáneas, el hip-hop y la música electrónica.

También a Josone llegó más jazz de la mano del saxofonista Michel Herrera, el maestro del piano Ernán López Nussa, el excepcional drummer Horacio El Negro Hernández, y Daymé Arocena, genio emergente de la canción cubana que nos devuelve la fe en la música como un espacio para soñar.

Yissy García y Bandancha en el Varadero Josone Festival. Foto: Kako Escalona/ Magazine AM:PM .
Yissy García y Bandancha en el Varadero Josone Festival. Foto: Kako Escalona/ Magazine AM:PM .

Como es evidente, tanto por el nombre del evento como lo contado hasta ahora, el espinazo de esta primera cita en Varadero fue el Jazz, un territorio para los espíritus libres en el que uno de sus regentes contemporáneos lleva el nombre de Nicholas Payton. En Varadero, el trompetista norteamericano demostró por qué fue ahijado de Wynton Marsalis, y hoy se consolida como un instrumentista en el cual habitan sin conflicto la tradición y la modernidad más experimental. Fue un lujo tenerlo en directo, aunque muchos de los que merodeaban por el parque, más que ponerle atención, aguardaban el cierre del primer día con Gente de Zona.

Los hijos pródigos del reggaetón hecho en Cuba atacaron la madrugada con una proyección escénica muy cercana al performance de la Charanga Habanera, el grupo de donde salió Randy Malcom. La sección de metales arrancóun espectáculo de más de dos horas cargado de adrenalina, en el que el hombre show es Alexander, con su voz grave y la jovialidad hecha persona en escena.

Mucho de timba y rumba tiene la propuesta actual de Gente de Zona, quienes se han convertido en embajadores de la música cubana –pésele a quien le pese– y en Josone anunciaron la culminación de su próximo disco con colaboracionesjunto a Franco de Vita, Marc Anthony y Gilberto Santa Rosa.

Precisamente Santa Rosa también llegó a Varadero, y su concierto del 14 de julio fue una de las principales cartas de triunfo de Issac Delgado, responsable de la visita del Caballero de la salsa. Condujo su debut en directo ante los cubanos con gracia y carisma, estableciendo esa sólida complicidad con los públicos que conocen los grandes artistas. Regaló más de dos horas y veinte canciones de amor, en un viaje que incluyó el son, la salsa y el bolero.

Gilberto Santa Rosa junto al músico cubano Tony Ávila y su grupo en el Varadero Josone Festival. Foto: Kako Escalona/ Magazine AM:PM.
Gilberto Santa Rosa junto al músico cubano Tony Ávila y su grupo en el Varadero Josone Festival. Foto: Kako Escalona/ Magazine AM:PM.

El Caballero de la salsa se las ha arreglado para mantenerse en la cresta de la ola sin ceder en calidad. Es un tipo incansable, heredero de la mejor tradición popular del Caribe. El intérprete conformó su repertorio –para delirio del público- con muchas canciones de compositores cubanos, entre ellas Lluvia (Adalberto Álvarez), Un montón de estrellas (Polo Montañez), Qué manera de quererte (Emilio Ríos Mendoza), Comienzo y final de una verde mañana (Pablo Milanés), Déjate querer (Donato Poveda) y Títere, del cantautor Tony Ávila, quien subió al escenario invitado por el boricua. Ambos emprendieron un mano a mano de improvisaciones celebrando con ingenio la amistad de las dos naciones y los artistas.

Cuando cerró el espectáculo con su éxito La agarro bajando, el frenesí era general en Josone. Sin excepción, cada tema entonado por el gran intérprete era acompañado por el multitudinario coro de cubanos que veía en vivo, por primera vez, a uno de los íconos de la música latina reciente. Esta comunión volvería a repetirse un par de días después en su concierto en el malecón de La Habana.

La notas más soneras fueron dadas por El Septeto Santiaguero, el tresero Pancho Amat y su grupo, así como por el mismo Issac Delgado, quien compartió escena con el dominicano José Alberto, El Canario. El diverso cartel del evento fue completado con agrupaciones como Los Van Van, la banda de pop rock DeCuba, Rumberos de Cuba y Rumbatá, este último un conjunto que se encuentra en la vanguardia de la rumba, género seminal para la música popular bailable cubana.

Sin embargo, una nota recurrente fue una concurrencia de público por debajo de lo esperado en algunos conciertos. Quizás se deba a que los productos promocionales gestados desde el evento –spots, cápsulas con entrevistas a artistas…– no circularon ampliamente por la televisión nacional, ni siquiera en el canal especializado Clave. También se precisa que las agencias receptoras de turistas realicen serios estudios de mercado, que estimen precios razonables de los boletos, y así no se verán en la necesidad de rebajar a última hora las entradas para evitar que un artista notable sea escuchado por solo un puñado de afortunados.

Además, es necesario una mejor coordinación entre los elementos técnicos involucrados en el espectáculo para no afectar la programación de los conciertos.  Varadero Josone Jazz & Son evidenció que aún falta para lograr coherencia entre los intereses del sistema de la cultura y el turismo en Cuba, y también algo de experiencia en la organización de grandes eventos con escenarios simultáneos.

El principal acierto fue lograr -prestigio de Issac Delgado mediante- la participación de un heterogéneo grupo de músicos cubanos e internacionales, y colocarlos en un mismo espacio donde confluyeron sonoridades que desde el Caribe han conquistado todo el mundo. Solo por eso merece apoyo y parabienes a las ediciones que están por venir.

Álvaro Torres en el Festival Josone Varadero “Jazz & Son”. Foto: Kako Escalona/ Magazine AM:PM.
Daymé Arocena en el Festival Josone Varadero “Jazz & Son”. Foto: Kako Escalona/ Magazine AM:PM.
Gilberto Santa Rosa en el Festival Josone Varadero “Jazz & Son”. Foto: Kako Escalona/ Magazine AM:PM.
Isaac Delgado en el Festival Josone Varadero “Jazz & Son”. Foto: Kako Escalona/ Magazine AM:PM.
Isaac Delgado y José Alberto El Canario en el Festival Josone Varadero “Jazz & Son”. Foto: Kako Escalona/ Magazine AM:PM.
Público asistente al Festival Josone Varadero “Jazz & Son”. Foto: Kako Escalona/ Magazine AM:PM.
Público asistente al Festival Josone Varadero “Jazz & Son”. Foto: Kako Escalona/ Magazine AM:PM.
Rumbatá en el Festival Josone Varadero “Jazz & Son”. Foto: Kako Escalona/ Magazine AM:PM.
Septeto Santiaguero en el Festival Josone Varadero “Jazz & Son”. Foto: Kako Escalona/ Magazine AM:PM.
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