Bola de Nieve

Un playlist cubano para un tiempo más divers@

en Meridiano

De esa relación tan estrecha entre la música y los sentimientos, el cubano ha organizado un caudal que nos acompaña en cualquier momento de la vida. Pasiones, despechos, pérdidas y alegrías, se mezclan una y otra vez en ese amplísimo repertorio de temas, ritmos, melodías, que conforman el acervo musical de la Isla, poblado de maravillas aunque la pobreza de lo que hoy se difunde pareciera desmentir semejante cosa. El deseo homoerótico también ha estado ahí, casi siempre entre líneas y a la espera de un oyente que sepa captar los códigos del secreto que se canta; en un país donde músicos y deportistas siguen, curiosamente, protagonizando los mayores misterios del closet nacional. Si de los segundos sabemos poco, debido al tabú imperante, al menos entre los primeros algunos han deslizado claves que nos dejan hoy seleccionar un playlist como este, en el que hay apenas un puñado de canciones donde se va desde el sentimiento homosexual desembozado que un Bola de Nieve siempre reveló, hasta reinterpretaciones que solo ahora, con la mirada aguda de los estudios de género, parecieran decirnos de otras sensibilidades.

A petición de mi queridísima Darsi Fernández, acá está este haz de temas que los gays y lesbianas de la Isla han tenido o pueden tener como suyos. En algunos casos, la presencia de lo homoerótico está desde las letras, en otras ocasiones es la figura que los popularizó quien induce esa lectura, y en otros, a pesar incluso de que sus creadores nieguen tal filiación, el imaginario popular ha sido más poderoso, elevando a himnos temas incluso de calidad no siempre firme, pero que devienen manifiestos de una comunidad que por tanto tiempo vivió en esa oscuridad de la que habla Amaury Pérez en su  Amor difícil. “En casa de Pedro ayer/entró un tipo refinado/y con gesto delicado/pidió algo de beber”: así describía Rita Montaner a un gay de los años 50 en su grabación de ¡Ay, qué sospecha tengo! Mencionar a figuras célebres de la música cubana en tanto lesbianas u homosexuales sigue siendo cosa ardua, incluso en estos tiempos en que los estereotipos, los clisés, han cedido paso a verdaderos cantos de afirmación y desafío. Acá hay un poco de todo, desde ese tiempo hasta el presente, en los temas seleccionados, y en los que, como licencia queer, me tomo al elaborar una especie de bonus, que ojalá sirva de pista a quienes se interesan en saber (y cantar) más al respecto.

14. Tú me acostumbraste, Frank Domínguez, interpretado por Olga Guillot.
“Música de enfermos”, dijeron del feeling algunos de sus enemigos. Y detrás de esa acusación estaba la sospecha de los deseos no siempre “rectos” que se desprende del repertorio que varios de sus principales compositores inducían. La Guillot, verdadera reina del drama cubano, saca partido histriónico del tema de Frank Domínguez que maneja códigos del secreto para hablar de ese “mundo raro” y une bolero y feeling en una grabación que los homosexuales de su tiempo habrán entendido a cabalidad, tal y como habrán hecho al oírla cantar Me contaron de ti, ese otro clásico de René Touzet; Tú me niegas, de Juan Bruno Tarraza o Pruebo, de Julio Gutiérrez.

13. Un amigo se va, interpretada por Maggie Carlés.
Eran los años 90 y el SIDA hacía estragos entre nosotros. Maggie Carlés, ya en solitario, afinó su voz para entonar este tema de Bebu Silvetti y Héctor Pineda que el dramaturgo José Milián empleó como cierre de su pieza Las mariposas saltan al vacío, dedicada a las víctimas de la epidemia, en 1995. Bastó para que la canción, desde el exilio de la Carlés, deviniera réquiem para muchos.

12. Lola, tema de Nassiry Lugo con Moneda Dura.
En el breve momento de felicidad que vivió el pop rock cubano durante el fervor de Moneda Dura, Nassiry cantaba sobre este travesti que salía a la calle a mostrarse sin disimulo, “cuando duerme La Habana”. Celebración gozosa que elude las representaciones melodramáticas, tal y como se le ve en el video que dirigió para este tema Lester Hamlet, Lola nos dijo que el travestido estaba aquí para quedarse, sirviendo de inspiración a otros, como los mismísimos Van Van con El travesti, Carlos Varela con su Hombre de silicona, y Frank Delgado con Travestis.

11. El hombre que yo amé, de George e Ira Gershwin, cantado por Freddy.
La célebre gorda no solo cantaba boleros, también se atrevía con un standard como este, que su voz única convertía en reclamo andrógino, como tema inicial de su único LP. The man I love en la garganta de una camagüeyana de dimensiones asombrosas: era la voz de una época en la que también La Lupe o Doris de la Torre cantarían de una manera insólita, en aquella Habana nocturna llena de sorpresas.

10. Acorralada, en interpretación de su autora, Tanya.
Era su presencia de rockera indomable, con carga andrógina, que se lanzaba en una carrera en solitario tras su presencia en Monte de Espuma. Aquella bizarra aventura que fue entre nosotros el concurso de la OTI le permitió popularizar este tema y Perdida en el tiempo, ambos éxitos resonantes. Tanya puso a toda Cuba a cantar aquello de “mi ardiente amante/tú me haces sentir llena de ti”. Y dejó que cada cual pusiera nombre y rostro a es@ amante tan febril.

9. Como cualquiera, de Lourdes Torres, en interpretación de Annia Linares.
Himno infaltable en tantos shows de travestis, debido a una compositora que tuvo con el público gay una relación intensa, es un espejo de la época en el cual ese auditorio aclamaba a Mirtha Medina o la Linares como reinas de la popularidad, llenando el Karl Marx con gritos que hubiesen dejado atónito al famoso alemán. Himno de afirmación, tuvo en la Linares, dueña de aquellas Heridas que tanto nos laceraron, una intérprete hiperteatral.

8. Qué manera de quererte, de Luis Ríos en interpretación de Albita Rodríguez.
Ya era un tema conocido en otras voces, pero cuando Albita lo elige como single de su primera producción en el exilio, alcanza éxito internacional. El disco se llamaba, apropiadamente, No se parece a nada, y el video en el que la cantante se mostraba con atuendos masculinos y femeninos (una k. d. lang latina, así la promocionaron) devino declaración de rejuego erótico que sedujo a todas y a todos.

7. Días como hoy, de Margot Saumell, en interpretación de Martha Strada.
Una Anna Magnani cubana, dijeron de ella, que movía las manos como nadie, y hacía de su voz ronca un acto de puro drama. Reinaldo Arenas la celebra en sus polémicas memorias, retratando el instante en el que ella fue la más celebrada de Cuba. Ese tiempo duró poco, pero queda esta grabación para demostrar el por qué de un impacto tan perdurable.

6. Sin un reproche, de Meme Solís, en interpretación de Rosa Fornés.
Alguna vez vi a la Fornés cantar este tema acompañada en pleno por el coro de su público. Meme Solís, es como Marta Valdés y Adolfo Guzmán, entre tantos grandes de nuestros compositores, un mundo aparte. Sobreviviente de recelos y obstáculos, creó páginas que Elena Burke, Moraima Secada, su propio cuarteto, y tantos más, han hecho inolvidables. La Fornés es la intérprete idónea de un tema que nos hace repasar lo bueno y lo malo, literalmente, sin un solo reproche.

5. Él tiene delirio, en interpretación de su autor, Pedro Luis Ferrer.
El autor de Como espuma y arena, no tiene pelos en la lengua, y este tema es uno de sus mejores y más lúcidos. Discutiendo las visiones diversas del homosexual en una sociedad como la nuestra, no deja de apuntar un toque sabroso de humor que le es tan caro, y logra un tema de reivindicación que ayuda a pensar al tiempo que se queda en la memoria.

4. Amor difícil, en interpretación de su autor, Amaury Pérez Vidal.
Hubo un tiempo en el que Amaury era crucificado en la prensa por aparecer en la TV luciendo un arete. A esos que lo juzgaban un tema como este debe haberles parecido altamente sospechoso. Pequeña teoría del closet, habla de un amor de sexo indefinido que deberá seguir en la sombra, y que a pesar de eso dejó lecturas muy abiertas sobre su verdadera naturaleza. El repertorio de Amaury contiene otros temas no menos ambiguos, como Yo tengo un amigo, que en verdad prefiero a este que sin embargo logró ser mucho más popular.

3. El pecado original, de Pablo Milanés, en interpretación de Xiomara Laugart.
Los principales líderes de la Nueva Trova no han sido muy explícitos al tratar estos temas, pero Milanés se apuntó un tanto al abordarlo en un tema que prefiero cuando lo canta esa voz privilegiada que es la de Xiomara Laugart, pese a un arreglo bombástico que pierde algunas sutilezas. Como variante en este escaño, recuerdo un tema más sutil, que ha devenido canto de esta batalla por aceptar lo diferente:  Ámame como soy, que el propio Milanés compuso para la banda sonora de Una novia para David y que Elena Burke cantó, como solía hacer, de manera irreprochable.

2. ¡Ay, amor!, en interpretación de su autor, Ignacio Villa, Bola de Nieve.
Bola de Nieve es un antes y un después. Alguien que sobrepasó todo lo que tenía como obstáculos para legarnos un repertorio y una presencia irrebatible. Homosexual declarado, se ganó a fuerza de empeño y simpatía a casi todos los públicos. Escribió temas como este, indudablemente filtrado por la verdad de su deseo, que se trasluce en otros no menos nítidos, como Pobrecitos mis recuerdos, y Arroyito de mi casa, también de su autoría; o en sus rotundas versiones de Alma mía, de María Greever; Tú no sospechas, de Marta Valdés; y de Vete de mí, de los Hermanos Expósito.

1. Amigas, de Alberto Vera, en interpretación de Omara Portuondo, Moraima Secada y Elena Burke.
Oír juntas a estas tres mujeres extraordinarias alza a nivel de clásico un tema que en realidad musicalmente es poca cosa. Tres reinas absolutas de la música cubana cantan, se ríen, se hermanan rememorando los tiempos de aquel cuarteto glorioso imaginado por Aida Diestro, y lo hacen aparentemente sin esfuerzo, como quien vuelve de cantar Lo material, Veinte años o Perdóname conciencia una y otra vez. Travestis, gays, lesbianas, bisexuales, heteros y todo el que alguna vez entre en ese espacio que media entre la nostalgia, la embriaguez y la alegría, han cantado algunas de sus estrofas. Himno de batalla, emblema absoluto de la posible comunidad LGTBIQ cubana, en esas voces nos seguimos escuchando y celebrando.

Bonus tracks:

Mariposa, de Ernesto Lecuona, en interpretación de María de los Ángeles Santana; Puro teatro, de Tite Curet, interpretado por La Lupe; Como sea, de Meme Solís, por el Cuarteto Los Meme; Si me falta tu sonrisa, de Liuba María Hevia; No puede haber soledad para ti, de Teresita Fernández; Si cada cual, en interpretación de Mirtha Medina; Tú dominas, de Marta Valdés en interpretación de Doris de la Torre; Yo soy aquella, de Manuel Alejandro en interpretación de Martha Strada; El recuerdo de aquel largo viaje, de Raúl Gómez, por Farah María; El hombre que me gusta a mí, de Frank Domínguez por Elena Burke; Cavaste una tumba, de Cary del Río en la voz de Leonora Rega. Y muchos más que me reservo…

 

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