Harold López-Nussa Trio. Foto: Gabriel Bianchini / Mack Avenue.

La ola sincopada de “Un Día Cualquiera”

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El gancho empieza en el título y en la portada, curiosamente desafiante como su arrebato sincopado. Un Día Cualquiera, el quinto álbum del pianista cubano, Harold López-Nussa, fue concebido –al menos así nos hace creer el autor– con la naturalidad de quien se reúne con los amigos para tocar música y encontrar inspiración en la soledad del estudio o sentados en el muro del Malecón. Si algo queda claro desde el comienzo es que estamos en presencia de un jazz de élite, creativo y muy personal.

En este espontáneo experimento fonográfico el trío cae de pie. El estilo consolidado de Harold Lopez-Nussa se acopla en impetuosa plasticidad sonora al bajista Gastón Joya y a la batería de su hermano Ruy, formando este perfecto trinomio de confluencias que no se resquebraja jamás a lo largo del fonograma, al tiempo que desarrolla un sello acentuado y singular.

Aunque en disimiles ocasiones estos músicos se han dado cita en el calendario para blandir unos acordes, esta es la primera producción discográfica que deciden hacer en formato de trío. Siempre a la caza del choque de sonoridades, López-Nussa, navegando ahora por la treintena, une a su brío habitual una capacidad musical intuitiva y muy sugerente, donde alterna como es común en él la ejecución ejemplar del jazz y la música tradicional cubana.

La carrera de López-Nussa abarca estilos con la elegancia de quien lleva música en las venas. Haber nacido en el seno de una familia de virtuosos contribuyó mucho a su formación. Su padre Ruy López-Nussa es un estimado baterista y educador, su tío, Ernán López-Nussa, un pianista de renombre y su difunta madre, Mayra Torres, fue una profesora de piano muy reconocida. Sin embargo, en la búsqueda de un sonido propio, mucho ha evolucionado musicalmente la carrera de Harold.

Tras haber experimentado con un sonido globalizado en su anterior fonograma Viaje –número 1 en iTunes Jazz Chart y el segundo en el Amazon Chart de Amazon–, donde nutrió a su banda con instrumentos adicionales e influencias, incluyendo al bajista senegalés Alune Wade, ahora regresa musicalmente a sus orígenes y a la africanidad que tanto ha definido su estilo.

En Un Día Cualquiera las composiciones propias de Nussa transitan en progresión musical impecable hacia las muy logradas versiones, con un excelente equilibrio de la masa sonora y con una base rítmica totalmente orgánica. Cada pieza garantiza un viaje a la visión musical del artista: contemporánea, cubana, africanísima…

El fonograma compuesto por once tracks recrea piezas cumbres de compositores antológicos de la música cubana, aunque el plato fuerte son los temas originales del pianista, en su mayoría creados para este disco. Y es que López-Nussa es un músico realmente inventivo que no para de producir, como si las melodías lo atraparan en cualquier rincón del planeta y a cualquier hora del día.

En Mi Son Cerra’o, revive aquellas primeras e inolvidables descargas de jazz que tuvieron lugar en Cuba de la mano de Bebo Valdés y otros grandes de esa etapa. Por otra parte, su versión del tema Contigo en la distancia, un bolero del cantautor cubano Cesar Portillo de la Luz, tantas veces tocado al piano para Omara Portuondo, nos deja un sabor delicioso pero diferente, demostrando que la imaginativa arquitectura armónica de Harold Lopez- Nussa siempre encuentra un margen para la reinvención superpuesta.

Otras versiones que podemos encontrar en el disco son Conga Total/El Cumbanchero, del compositor puertorriqueño Rafael Hernández Marín, así como Danza de Los Ñañigos y La Negra Bailaba, del maestro Ernesto Lecuona, interpretaciones ancestrales, pero al mismo tiempo tan contemporáneas en los arreglos que resultan mágicas.

En las descargas el piano de Harold refulge y se desata con dosis justas de destreza y genialidad musical por el festín de recursos jazzísticos que entrega.  No faltan los stop-time ni los tiempos cambiantes. Sin dudas, estamos en presencia de un compositor muy integrado a la tradición, que da voz a los ancestros con la naturalidad y la devoción de un estado de gracia.

Un Día Cualquiera le abre a este virtuoso y a su trio superlativo nuevos caminos. Este disco se inscribe en la carrera de López-Nussa en un momento en que su trayectoria está grandemente influenciada por la música de Cuba y Estados Unidos en formas que trascienden las nociones de “Latin jazz”.

Con este fonograma, el pianista repite la experiencia de grabar con la discográfica estadounidense Mack Avenue Records. El álbum es producido por Swami Jr., contando con la producción ejecutiva de Gretchen Valade. Grabado y mezclado en WGBH Studios por Antonio Oliart. Masterizado por Mark Wilder en Battery Mastering Studios.

Este es un disco íntimo y lleno de chispazos. Escuchando Un Día Cualquiera te abandonas a una armonía sorprendente y bella. Te trasladas de puro deleite al ambiente sonoro protagonizado por tres artistas que hacen música por sencillo y soberano gozo. El resultado: un álbum espontáneo, de esos que deben tenerse siempre a mano para darle un toque especial a un día cualquiera.

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