Ilustración: Nelson Ponce

La bayamesa (a.k.a El Himno de Bayamo; a.k.a El Himno Nacional de Cuba). Una coautoría por reconocer

en Meridiano , y

A propósito del 20 de Octubre, Día de la Cultura Cubana (por considerarse la fecha en que se cantó por primera vez La bayamesa que luego se convirtiera en nuestro Himno Nacional), Magazine AM:PM se suma a los debates de tipo histórico, musicológico, de género y jurídicos que ha desatado esta obra, que en última instancia, es también una pieza musical cubana.

Todos los cubanos conocemos la historia. La hemos leído en los relatos de Martí, la hemos visto en las ilustraciones de nuestros libros de textos de primaria: Perucho Figueredo, montado en su caballo Pajarito, le da los toques finales a La bayamesa, justo a tiempo para que el pueblo la entone y se convierta en el himno de lucha de los campos insurrectos. Suena bien, ¿verdad? Solo que, por épico que nos parezca el suceso, tiene poco o ningún basamento histórico.

La composición de nuestro himno no fue resultado del arrebato inspirador de Figueredo, sino de un trabajo concienzudo y paciente. Y para ello contó con la colaboración de alguien que probablemente nunca nadie nos ha presentado en las aulas ni en los libros de historia: Isabel Vázquez, la esposa de Perucho. Sí, el himno nacional de Cuba es, como se diría hoy, un featuring.

La historia de la obra musical que en los últimos 150 años ha funcionado como principal himno patriótico de la joven nación cubana, pulula de contradicciones. Se debate acerca del nombre con el que debería aparecer en los documentos oficiales, sobre el hecho de si Perucho Figueredo fue o no el único compositor de la melodía, se debate sobre el momento exacto en que se entonó por vez primera con la connotación épica que el devenir le aseguró. Incluso ha habido “afrentas” y “oprobios” entre los que no se ponen de acuerdo sobre el orden exacto de estos dos sustantivos en el segundo verso de la segunda estrofa.

Pero menos se ha escrito sobre el hecho -prácticamente incontestable según testimonios históricos recogidos por la prensa de la época-, de que Perucho Figueredo es, sí, el compositor de la obra que denominara La bayamesa (con subtítulo Himno Patriótico) en tanto partitura musical, mientras que la letra pertenece a la autoría o como mínimo a la coautoría de su esposa, Isabel Vázquez. Ni los cubanos de a pie lo saben, ni ello ha sido debidamente reconocido aun por la Historia con mayúsculas.

En 1851 fue refundada en Bayamo la Sociedad Filarmónica, por Perucho Figueredo (que la dirigía) y Carlos Manuel de Céspedes. Entre sus miembros estaban Juan Clemente Zenea, José Fornaris, José Joaquín Palma y José María Izaguirre. “… Esta fundación se convirtió en el alma de la cultura bayamesa y en un importante centro de promoción de la ciencia, el arte y los valores ciudadanos, determinantes en la consolidación de una conciencia patriótica” nos dice el historiador Mario Cobas-Sanz.

En el contexto de ese clima intelectual y del clima político que antecedió a la primera de nuestras guerras, Francisco Maceo Osorio le pidió a Perucho Figueredo que compusiera “La marsellesa de Cuba”. Perucho Figueredo tituló su himno La bayamesa. Con ese nombre lo publicó Martí, dos veces, en el periódico Patria. Así aparece titulado en el único autógrafo firmado por Perucho conservado hasta hoy. Cualquier otro escrito, incluido todo lo que había en la casa de Perucho e Isabel, debe haberse hecho cenizas en el incendio de Bayamo.

Isabel y su hermana Luz – se ha dicho que eran gemelas -, compartían la belleza y la finísima y amplia cultura familiar, notoria incluso en un medio tan culto y conectado con el mundo como el Bayamo de esa época. Luz Vázquez había sido secretaria de la Junta de Mujeres de la Sociedad Filarmónica en su primera etapa.

Eulalia, la hija mayor del matrimonio de Perucho e Isabel, se casó con el hijo mayor del patriota Carlos Manuel de Céspedes, conocido como Carlitos. Este último contó para el periódico veracruzano Diario Comercial, de fecha 5 de noviembre de 1897 acerca de la redacción de La bayamesa / himno patriótico: “Recuerdo que un día del mes de marzo de 1868, estábamos sentados en la sala de la casa de vivienda del ingenio Las Mangas, […], su dueño Pedro Figueredo, su esposa Isabel Vázquez, su hija Eulalia y yo, que ya teníamos la música y solo faltaban las palabras, que Isabel, su esposa, adaptó a los incipientes compases de Figueredo, que no era poeta, mientras que su esposa y mi inolvidable suegra, Isabelita, componía muy bonitos versos patrióticos, de los cuales aún recuerdan algunos, sus hijos. […]”. Como afirma Cobas-Sanz en un documentado estudio: “Si otorgamos valor probatorio a lo declarado por Céspedes hijo, tenemos que admitir que Isabel Vázquez también es autora del Himno.”

Días antes de morir, Perucho le escribió a Isabel: “Hoy se ha celebrado consejo de guerra para juzgarme y, como el resultado no me puede ser dudoso, me apresuro a escribirte para aconsejarte la más cristiana resignación (…) la última súplica pues, que te hago, es que trates de vivir y no dejes huérfanos a nuestros hijos (…) en el cielo nos veremos y mientras tanto, no olvides en tus oraciones a tu esposo que te ama”.

Perucho le pidió a Isabel que tratase “de vivir”. Pero los cubanos de hoy hemos sido incapaces de reconocer su vida, su historia y su coautoría del himno.

Isabel Vázquez murió en 1873 y fue enterrada en Cayo Hueso, Estados Unidos. Hoy es una desconocida en Cuba.

Epílogo

La excepción más completa que conocemos a este silencio es una tesis de grado de la Facultad de Derecho defendida por la jovencísima y entonces cuasi abogada Paloma González Alfonzo en el año 2011, que mezcla intencionalmente teorías de derecho de autor, estudios de género e historia – cosa poco habitual en trabajos de grado- para exponer como una de sus conclusiones más claras: “Los estereotipos de género reservaron para Isabel VÁZQUEZ, un lugar en la historia independentista únicamente como esposa de Perucho, patriota como él, que prendió fuego a su vivienda y dejó lujos y comodidades para irse a la manigua aquel glorioso 11 de enero de 1869, quien lo acompañó en sus ideales y acciones y dio a la Patria 11 hijos. Ella debe ser reconocida además, por el Derecho de Autor como la creadora de una obra en coautoría, junto a Pedro FIGUEREDO, quien pervive hoy como único responsable de tan magna creación.”

La autora, expresa y claramente, recomienda al Centro Nacional de Derecho de Autor (CENDA), reivindicar la autoría de Isabel VÁZQUEZ como creadora de la letra del Himno Nacional (sic) y en consecuencia, solicitar a la Asamblea Nacional del Poder Popular, la modificación del artículo 9 de la Ley de los Símbolos Patrios, Ley No 42 de 1988, el que deberá quedar redactado de la siguiente manera: El Himno patriótico “La bayamesa”, es el símbolo de la nación, cuya letra y melodía fueron compuestas por Pedro FIGUEREDO CISNEROS e Isabel VÁZQUEZ MORENO….

2 Comments

  1. No se a donde quieren llegar con este articulo. No hay pruebas de que la esposa de Figueredo sea coautora del Himno. El hecho de que Figueredo no sea poeta no quiere decir que el no pueda componer, El Comandante Juan Almeida tampoco era musico y compuso muchas canciones. El himno nacional no se escribió en marzo de 1868, ya desde el 1867 se habia escito y cantado en la Iglesia mayor de Bayamo.

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