Concierto de la banda argentina Los Espíritus en la Fábrica de Arte Cubano, 8 de noviembre de 2018. Foto: Ana Lorena Gamboa.

El pulso de Los Espíritus en Cuba

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La Nave 4 de la Fábrica de Arte Cubano (FAC) es un espacio increíble de La Habana donde cotidianamente tienen lugar conciertos en vivo de todos tipos de músicas. El pasado jueves 8 de noviembre, en uno de esos afortunados momentos, la banda argentina de rock Los Espíritus subió a escena por primera vez en Cuba. Surgidos en el 2010, la agrupación interrumpió su actual gira por México y se desvió hacia el este, atraídos por los ritmos y sones de nuestra música.

Nos preguntábamos cuáles serían las expectativas y acogida de los diversos públicos ─cubanos, extranjeros, músicos, artistas, melómanos, más y menos jóvenes─  que acuden a FAC. Para nuestra buena sorpresa, con el lugar rebasado, un ritmo contagioso sacudió a todos, algunos cantamos, otros bailaron o se dejaron llevar hacia las historias y experiencias de las distintas canciones.

El grupo interpretó música de sus tres producciones discográficas Los Espíritus (2013), Gratitud (2015) y Agua ardiente (2017). Canciones como Huracanes, Jesús rima con cruz y La rueda que gira al mundo develaron las mezclas, entre el rock, blues, folk y western, que distinguen a esta banda. Fue sorprendente percibir la fuerte conexión que unía a los integrantes del grupo, como si compartieran todos un solo instrumento. La fidelidad del sonido en vivo, desprovista de secuencias, permitió disfrutar cada solo de guitarra, la riqueza tímbrica de los tres sets de percusión y hasta el trabajo de los coros y las voces principales.

Sus discos eran atractivos, pero verlos nos mostró que ese grupo hace música verdaderamente con eso que llamamos “bomba”, con un alto grado de complicidad y de fe en lo que han creado.

¿Por qué el nombre Los Espíritus?

Maxi Prietto: Cuando nos reunimos para armar la banda estábamos en una búsqueda musical. Teníamos bien claro que nuestro deseo era mezclar una parte del blues, guitarras eléctricas distorsionadas y percusiones para recrear sonidos de la ciudad y algunas cosas más selváticas. Esa fue como la génesis de todo, éramos amigos previamente y empezamos a tocar. Cuando debimos ponernos un nombre pensamos en Los Espíritus y nos pareció que quedaba con el concepto de imaginería que estábamos trabajando en ese momento. Actualmente cada vez tiene más sentido para nosotros que el grupo se llame así.

¿Cómo han logrado esta mezcla entre los distintos géneros, los sonidos de la ciudad y de la selva?

Santiago Moraes: Creo que es una idea bastante abarcadora que mezcla la música con nuestra estética como grupo. Vivir en la ciudad rodeados de ruidos y tanto caos inevitablemente te da deseos de soñar lugares como las playas de acá en La Habana, eso está reflejado en nuestras letras. El sonido del grupo muestra un poco lo que vivimos y lo que buscamos, balance entre la realidad e imaginación.

Mezclamos lo que escucha cada uno sin copiarlo, simplemente lo agarramos, asimilamos y después es un grupo de amigos interactuando e intercambiando letras. La música y la impronta del grupo surge en los ensayos y tocando mucho juntos. No hay demasiadas premisas al momento de hacer eso, cada cual va buscando su lugar. No hay una persona que ordena y que dice determinada cosa o estilo, cada cual se suma a tocar con lo que tiene.

Las letras las escribimos Maxi o yo, es algo tal vez más solitario que llevamos luego al grupo. Cuando creo una nueva canción lo que hago es tocarla y el resto al escucharla empiezan a sumarse; la vamos encontrando con la repetición en los ensayos y funciones.

En declaraciones anteriores siempre comentan que el proceso de producción musical es un momento muy valioso para Los Espíritus. ¿Por qué?

SM: Lo que nos pasa es que las canciones son muy mutantes, pueden cambiar todo el tiempo. Y cuando las grabamos toman una forma fija, se quedan congeladas, las podemos escuchar y ver desde afuera. Terminan de definirse en el estudio y esto nos sirve mucho porque se detiene ese proceso de mutación constante.

Cuando empezamos a grabar no teníamos suficiente plata para pagarnos un estudio; además contábamos solo con tres canciones como mucho y las hicimos con nuestros medios donde ensayábamos. Nosotros mismos, Miguel, Maxi o yo, fuimos los técnicos de sonido. Eso llevó a que muchas canciones se terminaran en la posproducción, en la edición y mezcla. Sobre grabamos voces, coros, guitarras, cortábamos y así surgieron Los Espíritus y Gratitud.

Con Agua ardiente tuvimos ya los recursos para un estudio y decidimos que ese disco debía reflejar al grupo tocando en vivo, con un sonido y arreglos que pudiéramos reproducir en el escenario con nuestras manos. Los grabamos en directo todos juntos y fue distinto a la que veníamos haciendo.

¿Qué pueden comentarme sobre la diversidad de temáticas tanto sociales, políticas o religiosas en sus canciones? ¿Intencionan un reflejo crítico en estas?

SM: Me parece que la premisa es la libertad de poder escribir y cantar sobre lo que tengamos ganas. No siempre se dice lo que se quiere, sino lo que sale. Pero no, no lo intencionamos, solo a veces. Son las vivencias que tenemos las que nos llevan a escribir.

Santiago Moraes, miembro de Los Espíritus, en el concierto realizado por la banda el pasado 8 de noviembre en la Fábrica de Arte Cubano. Foto: Ana Lorena Gamboa.
Santiago Moraes, miembro de Los Espíritus, en el concierto realizado por la banda el pasado 8 de noviembre en la Fábrica de Arte Cubano. Foto: Ana Lorena Gamboa.

La iconografía que ha acompañado a Los Espíritus desde sus comienzos es rica en imágenes muy elaboradas, coloridas, simbólicas, con algunos atributos y personajes que dialogan con la cultura de los países que visitan. ¿Qué pueden comentarme sobre este trabajo?

Las imágenes que nos acompañan en las giras los hace una diseñadora gráfica que se llama Carla Flores, la vieja Flores. Ella hizo las tapas de nuestros primeros dos discos y la de Agua ardiente la hizo Santi Pozzi. Trabajamos con ellos dos, la mayor parte con Carla. Además, diseñan nuestros flyers, portadas, afiches etc. Yo siento que completan muchísimo la propuesta estética del grupo.

Cuando le pedimos a Carla que hiciera la tapa de Gratitud le comenzamos a pedir esto y aquello, enseguida ella nos paró y nos dijo: “denme las canciones, las escucharé y les mostraré como quedará”. Lo que la música le transmite, ella trata de plasmarlo y me parece que de esa forma funciona muy bien. Es música e imagen, no hay una palabra de por medio y hace muy contundente el concepto.

¿Cómo se insertan Los Espíritus en el contexto actual de la música popular, independiente en Argentina?

SM: Hay muchos grupos independientes, de hecho, es lo que más está creciendo en los últimos tiempos, es lo nuevo que está surgiendo y los lugares se llenan para verlos. Lo que difunden los grandes sellos es lo que han vendido siempre desde hace décadas. Supongo que tiene que ver con los cambios generados desde el año 2000.

MP: Y con internet más que nada. Antes la difusión estaba en los otros medios y para aparecer en estos te proponían contratos. Pero desde que las personas tienen internet y quieren saber lo que está pasando se meten en portales y páginas donde lo encuentran todo. Se arman muchos nichos y comienza a correrse la bola de que tal grupo está bueno, empiezan a ir a verte y así funcionó para Los Espíritus, la gente nos fue a buscar. El cambio de paradigma se cumplió para lograr lo que hacemos nosotros, a lo mejor para músicas más comerciales no funcione de la misma manera.

¿Continúan siendo completamente independientes o trabajan con algún sello musical?

Miguel Mactas: No, trabajamos las cosas nosotros.

SM: Nos autoproducimos y trabajamos con nuestras personas. Quien produce esta gira es Nacho Perotti, es un integrante de Los Espíritus que no hace música pero que genera las condiciones para que podamos tocar. Y así logramos todos los recitales y discos. Somos un grupo de siete músicos, pero nos contamos ocho porque él es parte también.

¿Por qué han decidido grabar en La Habana?

El motivo por el cual estamos de este lado del mundo es nuestra actual gira en México y aprovechamos para venir a Cuba. Para nosotros tiene muchísima magia estar en La Habana porque amamos su música tradicional.

Venimos grabando lo que va a ser nuestro próximo disco durante la gira y así hemos estado en estudios de Buenos Aires, España y Berlín. En vez de detener la marcha de los recitales en vivo para grabar un disco, continuamos donde sea que nos lleve el camino. Y cuando salió este viaje a Cuba lo primero que se nos ocurrió fue poder grabar aquí también. Haremos ya las últimas canciones porque tenemos casi terminado el disco y luego la mezcla y el máster serán para antes del fin de año.

¿Además de las grabaciones tienen otras informaciones o ideas sobre el nuevo disco que lanzarán el próximo año?

Por lo general grabamos los discos en cuatro días. Aún no tenemos nombre y no surgirá hasta que lo escuchemos catorce veces grabado, pero todas las canciones son originales. Lo que puede cambiar en el disco es el sonido, antes grabábamos y siempre nos daba la sensación de que faltaban más percusiones todavía. Ahora tenemos un integrante nuevo, percusionista, que es Francisco Paz, él se sumó hace un año aproximadamente. Desde entonces el grupo logra una mayor densidad con recursos rítmicos y nuevos sonidos.

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