Rock para las masas (cárnicas). Diseño: Jennifer Ancízar / Magazine AM:PM.
Rock para las masas (cárnicas). Diseño: Jennifer Ancízar / Magazine AM:PM.

El disco rayado: Rock para las masas… (cárnicas)

5 minutos / Carlos M. Mérida

11.08.2020 / El disco rayado,  Reseñas

Me pongo el peto taekwondoca antes de decir que este disco es uno de los sucesos culturales más importantes que han ocurrido en este país; una franca revolución, tan rompedora como la Campaña de Alfabetización o Víctor Manuel. Llegó el desparpajo y murió el eufemismo.

Ya te avisaban casi al principio: “Asere, no vamos a decir tantas malas palabras en este disco (…), si tú dices pinga, cojone, no te ponen en la radio asere, además, ¡es de pinga que no te pongan!”; y hacia el final de Manuel, cuando Gorki repite el estribillo por última vez, pero más lentamente: “¡Ay, Manuel! Yo sé que tú das el… pseñeserescarforestain… por un bistec” e inmediatamente el grupo dice a coro: “¡Culo!”. Allí hay burla primero, y declaración, proclama, gesto después. Voy a detenerme a analizar este último segmento porque creo que enuncia muy bien lo que es Porno para Ricardo.

Más que las malas palabras, que son una especie, a los Porno les interesan las palabras malditas, las que no pueden decirse, que son un género. En su discurso, pinga y cojone tienen la misma cantidad de pimienta encima que perpetuar, verdugo o pastillas.

Antes de Gorki y Ciro, en la música cubana las palabras malditas eran dichas oblicuamente (sirva este paréntesis para excusar mi desconocimiento sobre la escena rapera local), con perífrasis y dobles sentidos. Solo de forma excepcional y esporádica alguien se atrevía y le quitaba el nylon al bombón. Ahí está Santiago diciendo culo en Rock & Rollito de Fulanito y Menganito, Varela con su cigarro marihuana de Como un ángel, y Vanito regalándonos el inolvidable instante coral de Divino guion, eso de … Habana Abierta te lo trae de pinga. Pero a diferencia de las palabras malditas de Porno, la pinga de Vanito y la marihuana de Varela tienen un matiz heroico, de “mira lo irreverente que soy”. En Porno no. En Porno, de tanto decirlas, se han normalizado, aparecen integradas al tono del discurso.

La palabra culo se repite hasta el cansancio en Manuel. No es necesario enmascararla al final. Por eso, por innecesario, el balbuceo ininteligible de Gorki en el epílogo del tema es un montaje, es pura mofa hacia los artistas que sí se sienten compelidos a recurrir al disimulo. La banda parodia primero, mediante el falso eufemismo, y, dos segundos después, se posiciona. El “¡Culo!” final a coro es un manifiesto, y significa: “No pasa nada, imbécil”.

Los escuché por primera vez en Lucas; creo que con el video de El cake. De las pocas apariciones que tuvieron en la televisión nacional. No me acuerdo qué edad tendría yo, pero sí que tuve una sensación rara: aquello no me gustaba pero no podía dejar de mirar. También salieron en Cuerda Viva, en un programa dedicado al humor en la música. Ana María Rabasa tuvo que inventarse ese tema para justificar su presencia. Por supuesto, ellos aprovecharon e hicieron una manifestación. En un gesto similar al que hiciera Morrissey en el show televisivo británico Top of the Pops —cuando sustituye su micrófono por un ramo de flores que ridiculizaba toda la escena y cuestionaba el hecho de actuar con playbacks, estos chicos malcriados colocaron teclados de computadora donde se suponía debían haber guitarras, y un acordeón donde tendría que estar el bajo. Y es que se equivocan los que encasillan a Porno para Ricardo, al menos en esta primera etapa, como una banda de corte político-social a lo Rage Against the Machine, o de tipo humorístico como los Mojinos Escozíos. La irreverencia de los Porno va más allá. Es malcriadez pura; porque sí. Por eso era tan difícil hacerles una entrevista, y por eso me dolió tanto ver a Gorki, mucho después de ese Cuerda Viva, en Miami, sonriente y distendido, rodeado de viejos que decían “¡bravo!” y lo aplaudían mientras cantaba una canción mierdera sobre Raúl.

Rock para las masas… (cárnicas) es el álbum menos político de Porno, y el mejor. No creo que tenga que ver directamente con esto. Después de este disco vinieron muy buenos temas de contenido abiertamente político. Pero es que aquí el enfado no tiene apellidos. Es por el gobierno, pero también por la familia, la moral, la intolerancia, el desamor; enfado solamente, diría Vallejo.

Sexista, homófobo, racista, mal grabado, punk; este disco lo pongo en el estante de las obras maestras. Aquí está el mejor Gorki (aún Ciro no sacaba todo lo que tenía); el pionero inconforme, el de la pataleta y el grito, el que estuvo preso después, el que todavía me hace cabecear hasta la tortícolis cuando, en El barco, dice: “Y, cambiando de tema, ¿vieron ayer la telenovela? ¿Cómo les supo ese rico caramelo que les da su papá para que no coman y se queden llenos llenos? Aunque no lo crean el hombre es dado a la mentira. Ahora prefiero que una puta me finja que está enamorada y por mí da la vida; porque más puta que la puta es la pinga mía

Carlos M. Mérida

Carlos M. Mérida

Oidor. Coleccionista sin espacio. Leguleyo. Temeroso de las abejas y de los vientos huracanados.

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