Cimafunk en el Grammy Museum. Foto: Betto Arcos.

Cimafunk por EE.UU. en tres actos

por
PM

Primer Acto: Debut en Los Ángeles

Es la noche del viernes en el restaurante-bar No Name, en la avenida Fairfax de Los Ángeles. A unas cuadras de aquí está la escuela preparatoria donde asistieron algunas de las grandes figuras de la música pop: Flea, Phil Spector, Herb Alpert, entre otros. El lugar está a reventar, hay mucha expectativa. La mayoría vino  “by invitation only”. También hay muchos cubanos, uno puede darse cuenta porque se escucha el acento en medio del ruido. La cita es a las 9:30 pero lo normal es que el show empiece por lo menos una hora más tarde. A las 10:25, Cimafunk y su banda de siete músicos se suben al escenario y empiezan a descargar una dosis avasalladora de música bailable y contagiosa. Son ocho músicos en el escenario y el espacio es reducido. Pero qué importa, estamos ante el primer show en Los Ángeles de la revelación cubana de música en 2018.

Esta primera aparición en LA tiene una agenda vertiginosa. Mañana sábado tocan en una fiesta privada de Hollywood, con algunos invitados especiales; el domingo harán un showcase para miembros de la industria musical local; y el martes cierran su visita  a esta ciudad con una presentación en el Grammy Museum.

Cimafunk en LA, en su primera gira por Estados Unidos. Foto: Sandra Selva Photography.
Cimafunk en LA, en su primera gira por Estados Unidos. Foto: Sandra Selva Photography.

Segundo Acto: Cimafunk en primera persona, en el Standard Hotel de Hollywood

Me encuentro con Erik A. Iglesias, en el Standard Hotel en Sunset Boulevard, donde está hospedada la banda. Cerca de aquí están los clubs emblemáticos del nacimiento del rock, entre ellos el legendario The Whiskey a Go Go, donde hicieron su debut The Doors, Buffalo Springfield, Led Zeppelin, Van Morrison, Frank Zappa. La conversación va del inglés al español; cuando le pregunto cómo fue que creó el “sonido Cimafunk’”, Iglesias responde con claro escepticismo:

“Todavía estoy en el proceso de encontrar el sonido, de sentirlo de verdad concebido, porque todavía estoy experimentando y con los músicos también estamos en un proceso de experimentación, con muy buena energía y con vibra, descargándole a la música. Pero no creo que todavía tengamos un sonido así como personal, personal. Todavía yo no siento que tenga mi propio sonido real, que tu sientas por ahí, vayas caminando por la calle y digas, eso es Cimafunk”.

Iglesias está consciente de su popularidad y sabe que no puede dejar de seguir creando y reinventando su música en cada concierto, aunque sea un público diferente en cada ciudad y cada noche.

“Es muy fácil aburrirse aquí cuando tienes que hacer un tour y tocar todos los días, o cuando tienes que defender un disco por un año y medio, por dos años. Nosotros estamos tocando muchas veces al año , y de pronto dices, ‘yo le tengo mucho miedo a eso’. Entonces, como le tengo miedo a eso, estamos renovando las canciones todo el tiempo”.

“Todavía estoy en el proceso de encontrar el sonido, de sentirlo de verdad concebido, porque todavía estoy experimentando”

Cimafunk es la punta del iceberg de la música cubana. Este proyecto que empezó a explotar hace un año, es uno de tantos que hay en Cuba. Iglesias dice que la Isla está en un gran momento de efervescencia musical.

“Hay un renacimiento de géneros musicales  en Cuba; la gente empieza a cogerle más respeto a lo que tiene. Cuando tú no ves lo que hay, lo que tú tienes no te parece tan valioso. Pero cuando tú ves todo lo que hay, y al ver todo lo que tienes, dices ‘espérate un momento, mi hermano, que de aquí comió todo el mundo. Vamos a cuadrar bien las cosas, a cuadrar bien los ritmos, vamos a hacer música cubana de ahora, hecha por nosotros’. Y es lo que está pasando, hay muchos haciendo música cubana que no es necesariamente música tradicional, que tiene funk, que tiene sintetizadores, que tiene rock, pero es música cubana porque está hecha en Cuba, por músicos cubanos”.

Le pregunto a Iglesias qué le gustaría hacer en un año y me contesta con cierta humildad que no tiene planes, solo quiere seguir haciendo música y que más gente conozca su trabajo.

“Es un privilegio hacer música, es un privilegio que la gente consuma tu música, que la gente dedique su tiempo a escucharte. El tiempo es importante, cuando alguien dedica tiempo a escucharte es un privilegio. Entonces eso hay que gozarlo, es lo menos que se puede hacer, para que la gente lo goce también, que su tiempo sea feliz. Ese es el objetivo: gozar con gente sana y compartir ese estado de gozadera”.

Cimafunk en LA. Foto: Betto Arcos.
Cimafunk en LA. Foto: Betto Arcos.

Tercer Acto: Cimafunk en Skid Row

Cimafunk ha estado recorriendo Estados Unidos a ritmo de conga. Desde mediados de marzo, y durante las siguientes seis semanas, el grupo se ha presentado en 16 ciudades, incluyendo el SXSW de Austin, Nueva York, Philadelphia, Chicago y Nueva Orleans. Pero esta no es una gira normal por los Estados Unidos. Detrás de la gira está Collin Laverty, un experto en relaciones entre Estados Unidos y Cuba, fundador de Cuba Educational Travel, una compañía que lleva a estadounidenses a Cuba y cubanos a Estados Unidos.

“Siempre intentamos y hacemos todo de dos maneras, cuando podemos llevar cubanos, cultura y líderes de opinión cubanos a los Estados Unidos, lo hacemos. Aquí traemos muchos empresarios y grupos culturales. Y así es como me vinculé con Cimafunk originalmente, contratándolo para hacer presentaciones en Cuba para mis clientes y luego se nos ocurrió la idea de traerlo a los EE.UU. y darle algo de visibilidad y oportunidad para establecer redes”.

Durante la gira, Laverty organizó showcases de Cimafunk para representantes de Google, Youtube y Netflix. El lunes por la tarde, encontré a la banda almorzando y tocando en el Parque San Julian en Skid Row, en el centro de Los Ángeles, un área llena de cientos de personas sin hogar, los llamados homeless. Le pregunté a Laverty por qué llevó a Cimafunk a Skid Row:

“Hace dos noches actuamos para Leonardo DiCaprio, Sylvester Stallone y un desfile de estrellas en una mansión de 40 millones de dólares en Beverly Hills, con vistas a toda la ciudad, y dos días después, estamos aquí en Skid Row. Y entonces pienso [que los dos actos son útiles porque les permite]conocer América y entender y también apreciar lo que tienen”

Le conté que en la ciudad de Los Ángeles hay más de 60,000 desamparados: gente con problemas mentales, gente que se quedó sin casa porque está desempleada y no ha podido encontrar trabajo, veteranos de guerra, fármaco-dependientes, y también mucha gente que vino de otras partes del país porque aquí el clima es cálido todo el año.

“Claro, no es lo mismo ser homeless aquí que en Nueva York”.

Cimafunk en LA, en su primera gira por Estados Unidos. Foto: Sandra Selva Photography.
Cimafunk en LA, en su primera gira por Estados Unidos. Foto: Sandra Selva Photography.

Epílogo – Cimafunk en el Grammy Museum

El martes por la noche, Cimafunk se presentó en el auditorio Clive Davis del Grammy Museum. Antes de iniciar, el moderador Scott Goldman anunció que la siguiente semana, Bootsy Collins -uno de los integrantes de la banda de James Brown, una de las grandes influencias de Cimafunk- se presentaría en ese mismo escenario.

Durante la conversación, Goldman le preguntó a Iglesias si se consideraba un renegado, al cambiar la percepción de la música cubana. Iglesias fue claro y sincero: “No, no, no, no es así. Solo estoy reciclando lo que ya está hecho. No he cambiado nada, estoy poniendo mi estilo musical, estas cosas las estoy armando de una manera personal. Todos hacen lo mismo, no hay música nueva ahora, hombre. Han pasado muchos, muchos años sin cosas nuevas”. Después de media hora de preguntas y respuestas, Cimafunk regresó al escenario con su banda y empezó a descargar varios de sus éxitos a doscientas personas que no podían dejar de bailar.

Collin Laverty dice que Cimafunk tiene el talento y la visión para convertirse en el artista cubano más grande de la actualidad: “Él va a ser el rostro y el embajador cultural de Cuba, y creo que cumple un papel muy importante al permitir que los estadounidenses comprendan el talento, la bondad y la calidez del pueblo cubano que él representa claramente”.

Durante 60 años hemos estado confiando en los gobiernos para que lo resuelvan y no han hecho un buen trabajo. Tal vez ha llegado la hora de probar algo nuevo y emocionante, como Cimafunk.

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