Carmen la Cubana. Foto: Nilz Böhme / BB Promotion.

Carmen baila los ritmos de Cuba

en AM

Hasta La Habana llegan noticias de Carmen la cubana, el musical que recorre Europa con los ritmos de esta isla. Otra vez la mujer rebelde desata las pasiones, y los compases cubanos arrancan aplausos en los grandes escenarios.

Santiago de Cuba, situado en el oriente del país, es el lugar donde transcurren los sucesos. Carmen es obrera de una fábrica de tabacos y, como pauta el mito, es objeto del deseo de los hombres del pueblo. Hija de un soldado norteamericano y de una prostituta cubana, la joven provoca el conflicto entre un soldado y un boxeador. Sus dotes de seducción, su actitud transgresora, las ansias de elegir su destino con absoluta libertad provocan el estallido de las emociones más profundas y conduce, inevitablemente, a la tragedia.

Esta Carmen que ahora  me ocupa carga con el peso de la tradición.  Desde que Bizet la adaptara como ópera en 1883, hasta el día de hoy, en pleno siglo XXI, su heroína anda por la vida con paso arrollador, encantado a quienes tienen la suerte de tropezarse en su camino. Tanto es así que su presencia en las plazas más exigentes se ha vuelto recurrente. Desde los aires flamencos que le pusieron el bailarín Antonio Gades y el cineasta Carlos Saura, y la Carmen Jones en la película interpretada por Dorothy Dandridge y Harry Belafonte, hasta el ballet que Alberto Alonso montó para Alicia Alonso y Maya Pliséstkaya, y la coreografía interpretada por hombres que Kenneth Kuavstrom creó para Danza Contemporánea de Cuba, Carmen parece imbatible; de un siglo a otro, nos sigue inquietando.

Carmen la Cubana. Foto: Johan Persson / BB Promotion.
Carmen la Cubana. Foto: Johan Persson / BB Promotion.

Una joven cantante, Luna Manzanares, es quien asume el rol protagónico. Vestida de rojo, símbolo de las más intensas pasiones, con abanico en mano y una voz hermosa y dúctil, Luna es capaz de interpretar géneros diversos, sabe cómo moverse en el escenario, en diálogo con la música, los bailarines, y el resto de los intérpretes. Ella es una de las presencias más vigorosas en el panorama musical de Cuba, pues ha trazado una carrera como solista que va en ascenso continuo, colaborando con otros músicos, interpretando temas de su autoría y los clásicos de la música cubana de todos los tiempos.

Albita Rodríguez interpreta el personaje de la Santera, devenida en hilo conductor de la fábula. Recordada aquí por sus versiones de los grandes temas de la música campesina, a la cual dio el acento necesario para conectar con las jóvenes generaciones, sus homenajes a la gran Celina González se grabaron en la memoria musical de la Isla. Sin embargo, apenas tenemos noticias de su carrera en los Estados Unidos. Esta puesta en escena, de alguna manera, nos la devuelve.

Desde 2015 se trabaja en el montaje de Carmen la cubana. El director Christopher Renshaw arribó a La Habana para hacer audiciones. Llegó precedido con la autoridad de haber sido nominado a premios como el Tony. Se sumaron los guionistas Stephen Clark y Norge Espinosa, el coreógrafo Roclán González, el arreglista y orquestador Alex Lecamoire, merecedor del Tony y del Grammy, muy elogiado por la afamada Hamilton. El diseño corre a cargo del experimentado artista británico Tom Piper, todo con respaldo de la productora alemana BB Promotion y otros gestores.

Carmen la Cubana. Foto: Nilz Böhme / BB Promotion.
Carmen la Cubana. Foto: Nilz Böhme / BB Promotion.

Y es ese uno de los rasgos distintivos de Carmen la Cubana, la confluencia de talentos de diversas partes del mundo, diferentes signos estéticos, enfocados en un objetivo: hacer un musical con ritmos de la Isla. Cubanos residentes en La Habana, cubanos de Broadway, actores, bailarines, guionistas, productores, músicos de Estados Unidos; se unieron en la primera versión del espectáculo, que tuvo su estreno en el prestigioso Teatro de Chatelet, en París, durante la primavera de 2016, con excelente acogida de crítica y público.

La música, por supuesto, es la gran protagonista. La banda sonora traza un amplio espectro de los ritmos cubanos: mambo, habanera, chachachá, son, salsa, afrocubano, danzón, guajira. La sonoridad contemporánea de los arreglos de Alex Lacamoire y Edgar Vero, interpretados virtuosamente por una orquesta dirigida por Manny Schawartzman, pero con el sabor y la frescura de estos géneros, conmovieron a los oídos más exigentes. La elección de intérpretes como Albita Rodríguez y Luna Manzanares, mujeres de distintas generaciones, cubanas de aquí y allá, quienes se han insertado de diferentes maneras en el flujo incesante de las tradiciones musicales del país,  no es fruto de la casualidad. Juntas hacen gala del talento que han desarrollado en sus respectivas carreras. Los bailarines, formados en las escuelas cubanas de arte, famosas por su rigor técnico, se proyectan en escena con gracia y precisión, gozando el baile y dándole un toque de sensualidad al montaje. En aquella ocasión se destacaron además intérpretes como Emán Xor Oña (Sargento Moreno), el tenor boricua Joel Prieto (José) y la soprano portuguesa Raquel Camarinha, como Marilú, y Joaquín García interpretando al Niño Martínez.

Cuba es reconocida por sus extraordinarias tradiciones musicales y el virtuosismo de sus intérpretes, la lista de figuras que engrosan nuestro patrimonio sonoro es interminable. También el teatro hecho en Cuba es valorado por la calidad de sus cultores, por  su capacidad de diálogo con el entorno y su disposición a incluir artistas de otras manifestaciones. Por eso se torna harto difícil explicar por qué no se hace teatro musical en este país. Talento abunda, público amante de la especialidad también. Faltan recursos financieros, sobran trabas burocráticas, falta capacidad de gestión, sobra desidia, falta empuje, sobra desánimo. Lo cierto es que el teatro musical, a pesar del esfuerzo de la gente de teatro, no florece como quisiéramos. En esta cruzada por devolver el musical a nuestros escenarios, Norge Espinosa, uno de los guionistas de Carmen la Cubana, ha sido voz cantante, exigente y proactivo. Por eso me alegra saber que Norge forma parte de este elenco y compartirá con sus colegas lo aprendido aquí.

Carmen la Cubana. Foto: Nilz Böhme / BB Promotion.
Carmen la Cubana. Foto: Nilz Böhme / BB Promotion.

Carmen la Cubana comenzó su recorrido en un improvisado escenario en los muelles del puerto habanero. Allí pudo verlo el público de la ciudad, a manera aún de workshop. En el Chatelet de París comenzó el recorrido internacional que ahora se extiende a otras naciones europeas, con un elenco que —por decisión de los productores— es ahora íntegramente cubano. Dicen que los carteles con la imagen de Luna Manzanares adornaron la Ciudad Luz,  invitando a la temporada de abril de 2016, en la cual se realizaron 28 funciones. Los aplausos franceses fueron el motor impulsor para conquistar Alemania e Inglaterra, las siguientes paradas de un viaje que pretende, y puede ser, muy largo. Junto a Luna Manzanares, ahora se integran al espectáculo talentos nuestros como Saeed Mohamed Valdés, Rachel Pastor, Jorge Enrique Caballero, Maikel Lirio, Frank Ledesma, Geidy Chapman, Laritza Pulido, Yordano Cárdenas y Cristina Rodríguez.

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